RECOMENDACIONES

Si advierte cualquiera de los síntomas anteriores, consulte con un médico. Para cualquiera de estos trastornos, empezar el tratamiento con prontitud puede ayudar a preservar la visión o, por lo menos, a retardar su pérdida.

No fume y evite la compañía de personas que fuman. Incluso personas que ya han contraído ambliopatía tóxica como resultado del tabaquismo pueden experimentar mejoría cuando dejan de fumar.

En muchas de éstas alteraciones, además de los posibles tratamientos correctivos y quirúrgicos, Tiene dos fuentes naturales: el retinol, procedente del reino animal, y el beta-caroteno, procedente del reino vegetal, sustancia esta última que nuestro organismo transforma en Vitamina A

Su combinación con otras vitaminas antioxidantes (C y E) así como con la Luteína. Está presente en tomates, espinacas, hígado, yema del huevo y verduras de color.

El tocoferol, es un potente antioxidante y su combinación con la Vitamina A y C puede ayudar según algunos estudios a retrasar la aparición de cataratas y DMAE. La vitamina E está presente en manzanas, aguacates, ciruelas, melones, plátanos, tomates y espárragos.

Vitamina C: al ser un poderoso antioxidante actúa muy eficazmente en combinación con la Vitamina E y A. La combinación de estas tres vitaminas puede ayudar a retrasar la aparición de cataratas y Degeneración Macular Asociada a la Edad. La Vitamina C está presente en cítricos, grosellas, fresas, kiwi, pimiento verde y coliflor

Luteína: es un antioxidante de la familia de los carotenoides, que se ha demostrado eficaz para prevenir la aparición de cataratas y de Degeneración Macular. También es claro su papel en el fortalecimiento del sistema Inmune y en la protección frente a la radiación ultravioleta.

El consumo de espinacas, una de las mayores fuentes de luteína, cinco veces a la semana reduce el riesgo de padecer cataratas en casi un 50%. La Luteína está presente en brócolis, espinacas, calabazas, maíz y verduras de hoja verde, preferentemente crudas.

VISIÓN BORROSA

La visión se puede nublar por diversas razones:

Un error refractivo, o vicio de refracción (miopía, hipermetropía y/o astigmatismo), puede derivar en visión borrosa o nublada de manera crónica, lo que normalmente se soluciona con lentes correctivos.

La fatiga ocular, el cansancio y el exceso de lágrimas pueden hacer que la visión se nuble temporalmente.

Las alternaciones del equilibrio de los fluidos del organismo también ocasionan visión borrosa.

La tendencia de la vista a nublarse de manera recurrente puede deberse a una cantidad inadecuada de rodopsina, o púrpura visual, un pigmento ocular sensible a la luz que se compone de vitamina A y proteína.

La luz que entra al ojo descompone parte de la púrpura visual, y este proceso desencadena impulsos nerviosos que le informan al cerebro lo que están viendo los ojos. Cuando no hay suficiente pigmento, se presenta una demora entre el momento en que los ojos enfocan un determinado objeto y el momento en que el cerebro se forma una imagen de ese objeto. Esto se traduce en visión nublada o borrosa.

VISIÓN REDUCIDA O PÉRDIDA DE VISIÓN

Son muchos los factores que hacen que la visión se reduzca o se pierda. Entre los más comunes están:

Cataratas,

Glaucoma y

Retinopatía diabética

Degeneración de la mácula y

La retinitis pigmentaria es causa menos frecuente, pero se presentan con cierta frecuencia.

El desprendimiento de la retina ocasiona una pérdida de visión que los pacientes comparan con la presencia de una cortina frente al campo visual. La pérdida de visión puede ir precedida de una lluvia de “estrellas” o destellos de luz, o de un aumento impresionante de flotantes negros en el campo visual.

La uveítis es la inflamación de la capa intermedia del ojo, que consiste en el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. Muchas veces la causa de la uveítis es una enfermedad sistémica, como artritis reumatoidea, o una infección. La uveítis puede producir dolor y enrojecimiento, aunque los síntomas básicos son visión reducida u opaca.

Otro trastorno que puede llegar a perder la visión es el bloqueo de un vaso sanguíneo que irriga la retina, lo que suele deberse a un coágulo sanguíneo. Cuando el vaso sanguíneo afectado es una arteria, la pérdida de la visión generalmente se presenta de manera súbita;  cuando se trata de una vena, la pérdida de la visión es menos rápida. Usualmente solo se afecta un ojo.

La inflamación del nervio óptico es otra posible causa de pérdida de la visión. El nervio óptico se puede inflamar a consecuencia de una infección o de una enfermedad sistémica, pero muchas veces la causa no se puede establecer. Este problema habitualmente afecta solo a un ojo, pero también puede afectar a los dos, y produce diversos grados de pérdida de visión en el transcurso de pocos días.

La ambliopatía tóxica es un trastorno en el cual una reacción tóxica deteriora el nervio óptico y crea un “hueco” en el campo visual que se agranda con el tiempo y que puede, incluso, conducir a la ceguera. En la mayoría de los casos se afectan los dos ojos.

Este problema es más común entre los fumadores; de hecho, se le llama ambliopía por tabaquismo, y se ve con más frecuencia entre los fumadores de pipa. Este mal también aqueja a las personas que consumen cantidades excesivas de alcohol y a las que están en contacto con plomo, metanol, cloranfenicol, digitales, etambutol y otros químicos.