RECOMENDACIONES

Haga una dieta baja en grasa y en carbohidratos refinados. Incluya en su dieta abundante pescado, así como también frutas y vegetales frescos.

Asegúrese de que su dieta contenga mucha fibra para evitar el estreñimiento y mantener limpio el intestino.

Evite la proteína de origen animal, los alimentos procesados y refinados, el azúcar, el helado, los alimentos fritos, los quesos, el cacahuete, el tabaco, el alcohol y la sal.

Manténgase en un peso saludable y haga ejercicio con regularidad y moderación. Caminar, nadar y montar en bicicleta son deportes que promueven la buena circulación. Cambie su rutina diaria y dedique más tiempo a hacer ejercicio y a mover las piernas.

Utilice prendas de vestir sueltas para que no restrinjan el flujo sanguíneo. Una buena medida es utilizar medias elásticas de compresión porque sostienen las venas varices e impiden que se hinchen aun más.

Evite permanecer de pie o sentado durante periodos largos. Interrumpa su actividad varias veces al día para elevar las piernas por encima del nivel del corazón.

No cruce las piernas, no levante objetos pesados y no les imponga a sus piernas esfuerzos innecesarios.

Después de bañarse, aplíquese aceite de castor en las venas afectadas y masajéese el aceite en dirección ascendente comenzando en los pies.

Para mejorar la circulación y aliviar el dolor, llene la bañera con agua fría. Levántese en el agua y simule que camina.

No se rasque la piel del área varicosa porque puede ulcerarse y sangrar.

Descripción

Impulsada por los latidos del corazón, la sangre circula por las arterias, les suministra nutrientes y oxígeno a los tejidos del organismo y regresa al corazón a través de las venas. Al igual que las arterias, las venas son vasos tubulares de diversos tamaños. Pero a diferencia de las arterias, las venas tienen en sus paredes internas unas válvulas pequeñísimas que impiden que la sangre se devuelva hacia las arterias. Cuando esas válvulas no funcionan correctamente, la circulación se altera y la sangre se acumula en las venas y las dilata. El resultado son las varices: venas anormalmente dilatadas, abultadas, y, a menudo, azulosas y nudosas. Estas venas protuberantes suelen ir acompañadas de un dolor sordo y constante. Entre las características de las varices están hinchazón, escozor, calambres, sensación de pesadez y úlceras en las piernas.

Como la falta de circulación contribuye al desarrollo de las venas varices, las personas más propensas a este trastorno son:

las que permanecen sentadas o de pie en la misma posición durante periodos prolongados,

o las que acostumbran sentarse con las piernas cruzadas y

las que no hacen ejercicio con regularidad.

o el exceso de peso,

o el embarazo y

levantar objetos pesados aumentan la presión en las piernas, lo que a su vez incrementa la probabilidad de desarrollar varices.

o el estreñimiento,

o la flebitis,

o la insuficiencia cardiaca,

o las enfermedades del hígado y

o los tumores abdominales también contribuyen a la formación de venas varices.

La deficiencia de vitamina C y de bioflavonoides (especialmente rutina) puede debilitar la estructura colágena de las paredes de las venas y ocasionar varices. La herencia parece desempeñar un papel importante en la tendencia a las varices.

La mayoría de los casos de varices no representan un problema grave y se pueden manejar con medidas sencillas en el hogar. Sin embargo, hay casos que se complican cuando no se tratan adecuadamente. Entre las complicaciones que pueden surgir están hemorragia subcutánea, coágulos sanguíneos profundos, problemas parecidos al eccema en el área cercana a las venas afectadas, o ulceración en el área de los tobillos.