RECOMENDAMOS:

o Inicialmente se recomienda no cansarse, una vez recuperado puede reanudar su actividad normal.

o Aislarse el tiempo que sea necesario y mantener una exquisita higiene para no contagiar a familiares y cuidadores.

o Se recomiendan dietas ligeramente hipercalóricas e hiperprotéicas, sobre todo al principio de la enfermedad.

o La vacuna antituberculosa (BCG), aunque no evita la infección, prepara al cuerpo para que reaccione vigorosamente ante el contacto con el bacilo, produciendo un control precoz de la infección, que puede no reactivarse nunca.

o Evitar el contacto con personas infectadas. Para ello se les suele ingresar en unidades con protección especial respiratoria hasta que, gracias al tratamiento, dejan de expulsar bacilos (usualmente un mes).

o Las personas que han estado en contacto con un paciente diagnosticado de tuberculosis, deberán realizarse la prueba de la tuberculina, que establece sí han estado en contacto con el bacilo.

Descripción

TUBERCULOSIS

También se denomina «tisis». Es una enfermedad producida por la infección por el bacilo de Koch o Mycobacterium Tuberculosis. Crónica, destructiva, que sin tratamiento dura toda la vida e incluso tras un tratamiento adecuado, puede reactivarse al cabo de muchos años.

Afecta más frecuentemente a los pulmones, pero puede afectar a cualquier parte del cuerpo.

El microbio productor de la tuberculosis, se transmite fácilmente por el aire desde los enfermos hasta personas sanas cuando estos tosen o estornudan.

Aunque la casi totalidad de personas que contactan con el bacilo de Koch se infectan, la respuesta a la infección depende de muchos factores; el más importante es el estado del sistema inmunológico:

• cuando el paciente tiene una buena situación inmunológica y alimentaria, usualmente el bacilo queda limitado y «adormecido» (lesión pulmonar y ganglios linfáticos hiliares calcificados, o «complejo primario de Gohn»).

• cuando las defensas del organismo están debilitadas, el bacilo se multiplica al entrar en el cuerpo, produciendo la clínica característica de enfermedad pulmonar importante, aunque sólo tras unos años.

• cuando en un paciente que aisló la infección inicialmente, disminuyen las defensas, entonces la tuberculosis se reactiva, pudiendo producir cualquier tipo de la misma a partir de ese momento.

Con el tiempo la infección de múltiples órganos y sistemas, o la importancia de la lesión pulmonar llevan, sin tratamiento, a la muerte, frecuentemente a consecuencia de la erosión de un vaso sanguíneo importante por la lesión pulmonar, ahogándose el paciente en su propia sangre (hemoptisis).

La infección diagnosticada y tratada a tiempo suele curar completamente, pero para ello es imprescindible la adherencia estricta al régimen medicamentoso prescrito.

La tuberculosis no tratada es invariablemente fatal, aunque tras un largo proceso. Puede afectar, a cualquier órgano o sistema corporal, por lo que puede provocar cualquier complicación imaginable que derive de la destrucción de un órgano o sistema.

La infección por el Bacilo de Koch produce alteraciones de tipo inmunológico, que pueden facilitar las sobreinfecciones.

La clínica de la tuberculosis puede dividirse en tres etapas o fases (en su forma más común, de entrada por el aparato respiratorio):

I. Fase de «Primoinfección»

Cuando el bacilo penetra por primera vez en el cuerpo. El paciente no suele notar nada, sólo se reconoce por la «seroconversión»; el paso de una reacción a la tuberculina negativa a una positiva. El bacilo se extiende por todo el cuerpo silenciosamente.

II. Fase silente

Puede durar años, el paciente puede notar cansancio, febrícula (décimas de fiebre, sobretodo nocturna), pérdida de peso y sudoración nocturna. El bacilo se va multiplicando en los órganos.

III. Fase florida

Aparecen síntomas de la afectación de los órganos. Lo más frecuente es la tos, inicialmente seca, posteriormente productiva, clásicamente de esputos blanquecinos y bien ligados. Más adelante sanguinolentos o francamente sangrientos («hemoptisis», o toser sangre).

Pueden aparecer signos y síntomas de la afectación de cualquier órgano o sistema, como:

• hematuria (orinar sangre), por afectación renal,
 dolores de cabeza y convulsiones, por afectación de las meninges,
• Enfermedad de Addison (insuficiencia suprarrenal), por afectación de estas glándulas. El cuerpo intenta reaccionar a la infección generalizada formando «bolas» de células protectoras, pero estas se mueren, formando los caseomas (como granos de pus grandes, con el interior fundido), que se unen y vacían, formando las clásicas cavernas.

La tuberculosis también puede presentar otras evoluciones, siendo las variaciones más frecuentes:

la inactividad prolongada de la infección, cuando el organismo consigue contener la multiplicación de la bacteria (tuberculosis latente), y

o la extensión generalizada a través de la sangre (tuberculosis miliar).

Además de éstos signos-síntomas, la radiografía del pulmón (de tórax) para ver el alcance de las lesiones pulmonares.
Se ha demostrado epidemiológicamente que la subalimentación, pobreza y hacinamiento son factores muy importantes.

El tratamiento requiere un internamiento hospitalario inicial, para que no se propague la infección, y la toma durante un período de seis a nueve meses de varios medicamentos en combinación, según le prescriba el médico.