RECOMENDAMOS

Su médico puede recetar:

• Líquidos por vía intravenosa.
 Drogas anticoagulantes para prevenir la formación de coágulos de sangre durante una permanencia prolongada en cama.
• Drogas como la dexametasona para reducir la inflamación cerebral.
 Antibióticos para tratar las eventuales infecciones bacterianas secundarias.
• Es necesario, guardar cama hasta que remita la etapa aguda.
 Se puede leer o mirar la televisión.
 Se recomiendan tónicos reconstituyentes y complejo multivitamínico con minerales.

Con tratamiento, el 80% de los pacientes sobrevive y la mayoría se recuperan por completo aunque algunas veces quedan lesiones cerebrales de distinta importancia.

Descripción

SÍNDROME DE REYE

Se conoce así, a la infrecuente secuela de una infección en niños y adolescentes que interesa al cerebro y a otros órganos principales, como hígado y riñones.

Parece ser un desarreglo hereditario del metabolismo de las porfirinas que son productos del metabolismo de la hemoglobina, entre otras proteínas corporales, y estas enfermedades provocan su acumulación.

Las causas son desconocidas. En general, este síndrome aparece después de una infección víral. Algunos estudios lo conectan al uso de la aspirina durante una enfermedad viral, especialmente la varicela y la gripe.

Parece que puede haber  en los niños una relación causa-efecto entre el consumo de aspirinas (ácido acetilsalicílico) y el síndrome de Reye. Las autoridades sanitarias parecen creerlo así, pero la comunidad científica no ve el asunto tan claro.

Por si acaso para los brotes de fiebre hay otros antipiréticos igual de eficaces que el acido acetilsalicílico o aspirina.

Lo que aparece en el/los/las niño/as, es:

• Confusión.
• Letargo.
• Cambios de la personalidad.
• Convulsiones.
• Debilidad y parálisis en una pierna o un brazo.
• Visión doble.
• Dificultades de dicción.
• Pérdida auditiva.
• Amodorramiento progresivo hasta el coma.

Hay factores de riesgo como los antecedentes familiares de porfiria y el uso de medicamentos como píldoras anticonceptivas, alcohol, barbitúricos. No causan la enfermedad pero puede propiciar ataques.

Un análisis de sangre o de la función hepática y un análisis del líquido cerebroespinal corroboran el diagnóstico