Recomendaciones

  • Si un examen de laboratorio reveló que usted es VIH positivo, piense en hacerse otros exámenes para descartar la posibilidad de que el resultado haya sido falso positivo. Si lo fue, empiece inmediatamente a tomar medidas para fortalecer su sistema inmunológico. Este es el factor más importante para prevenir la enfermedad, además de que es la mejor defensa para la persona que ya contrajo el virus de inmunodeficiencia humana. Seguir una dieta correcta, tomar los suplementos apropiados, hacer ejercicio, reducir el estrés, vivir en un ambiente adecuado y tener una actitud mental sana son aspectos fundamentales para que el sistema inmunológico trabaje correctamente.
  • Preste especial atención a la satisfacción de sus necesidades y requerimientos nutricionales, y tenga en cuenta que probablemente necesita consumir cantidades de nutrientes más altas de lo normal.
  • Aumente su consumo de frutas y vegetales frescos. Siga una dieta que consista en un 75 por ciento de alimentos crudos, mejor cultivados orgánicamente (evite los productos que han sido tratados con pesticidas y otros fumigantes), además de lentejas, judías, semillas, nueces y granos enteros, entre ellos arroz integral. Los alimentos crudos tienen especial importancia, porque la cocción acaba con las enzimas vitales de los alimentos.
  • Consuma abundantes vegetales crucíferos, como brócoli, coles de Bruselas, calabaza y coliflor. También debe consumir vegetales de color amarillo y anaranjado oscuro, como zanahoria y batata.
  • Tome grandes cantidades de Zumos frescos. Los Zumos son beneficiosos porque suministran muchísimos nutrientes. Su dieta diaria debe incluir “bebidas verdes” preparados con vegetales de hoja de color verde (como espinacas y hojas de remolacha), jugo de zanahoria y de raíz de remolacha, y ajo y cebolla.
  • Tome solamente agua destilada al vapor o mineral (no tome agua del grifo) y en gran cantidad –ocho o más vasos de agua- para eliminar las toxinas del organismo. Todas las células y los sistemas orgánicos necesitan agua. Tome mucha agua incluso si no tiene sed. Los órganos, en especial el cerebro, se deshidratan mucho antes de que se experimente sed.
  • Coma con frecuencia papaya sin madurar (incluyendo algunas semillas), piña fresca y Aspergillus oryzae (una variedad de hongo). Estos alimentos son buenas fuentes de enzimas proteolíticas, esenciales para la buena digestión de los alimentos y la asimilación de los nutrientes. La falta de enzimas priva al organismo de la energía que requiere para sus actividades. Las enzimas también se pueden tomar en suplemento. Esos suplementos coadyuvan en la digestión de la porción inferior del estómago y del tracto intestinal.
  • Coma cebolla y ajo, o consuma ajo en suplemento.
  • Incluya en su dieta hongos, o tómelos en suplemento.
  • Limite su consumo de soja y productos de soja porque contienen inhibidores enzimáticos, pero no los elimine por completo de su dieta ya que son valiosas fuentes de proteína.
  • Elimine de su dieta las colas, los alimentos con aditivos y colorantes, el  cacahuate o maní, los alimentos procesados y refinados, las grasas saturadas, la sal, el azúcar y los productos con azúcar, la harina blanca, toda la proteína animal y todos los productos que contengan cafeína.
  • Tome todos los días fibra en suplemento…
    Nota: La fibra suplementaria se debe tomar siempre por separado. No se debe mezclar con otros suplementos o medicamentos.
  • Elija cuidadosamente sus alimentos. El envenenamiento con alimentos reviste particular peligro para la gente que tiene AIDS o que está infectada con HIV.
  • No fume y evite los ambientes donde hay humo de cigarrillo.
  • Evite el alcohol, los químicos nocivos y todo aquello que pueda perjudicar al hígado.
  • Pruebe los propóleos de abeja y la jalea real para combatir las infecciones bacterianas de pulmones, boca, garganta y membranas mucosas.
  • Tome todo el aire fresco que pueda y descanse mucho. Asoléese con moderación.
  • Utilice enemas de retención preparados con café para eliminar toxinas y recibir nutrientes.
  • Identifique que alergias alimentarias tiene, o a que alimentos es especialmente sensible. La mejor manera de hacerlo es acudiendo donde un profesional de la salud. Es importante eliminar de la dieta alimentos alergénicos porque causan estragos en el organismo y, en particular, en el sistema inmunológico.
  • Siempre debe utilizar condón (no de piel de oveja sino de látex) y un espermicida (estos productos matan el VIH) para cualquier contacto sexual. Si acostumbra utilizar lubricante con condón de látex, use solamente a base de agua, como K-Y jelly. No utilice Vaselina, loción de manos ni aceite de bebé, pues esas sustancias pueden romper el látex en cuestión de minutos. Sin embargo, tenga presente que ni siquiera utilizar condón correctamente es garantía contra la transmisión del VIH.
  • Póngase en manos de un médico idóneo; si es posible, un médico con experiencia en el tratamiento de pacientes de SIDA. Investigaciones han revelado que el tiempo de supervivencia de una persona con SIDA se relaciona estrechamente con lo mucho o poco que su médico sabe acerca del tratamiento de la enfermedad. El tiempo promedio de supervivencia tras el diagnóstico es de veintiséis meses para los pacientes cuyos médicos tienen mucha experiencia con el SIDA, en comparación con catorce meses para los pacientes cuyos médicos tienen mínima experiencia con la enfermedad.
  • Aprenda sobre esta enfermedad. El SIDA y el VIH son problemas complicados y las opciones de tratamiento cambian y aumentan constantemente. Para estar bien es vital informarse al máximo.

Descripción

El SIDA es un trastorno del sistema inmunológico en el cual disminuye la capacidad del organismo de defenderse a sí mismo. Cuando el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana), el virus que produce SIDA, invade las células inmunológicas clave (llamadas linfocitos T) y se multiplica, produce el colapso del sistema inmunológico. Esta situación conduce a innumerables infecciones y/o cáncer y, por último, a la muerte. La muerte de los pacientes de AIDS no suele deberse a la enfermedad en si misma, sino a alguna de las muchas infecciones o cánceres a los cuales el síndrome hace vulnerable al individuo.

El origen del VIH es desconocido. El primer caso se dio a conocer en 1.981, pero los investigadores afirman que ya en la década de los años setenta probablemente había casos sin identificar. Algunos investigadores se preguntan si el VIH es el resultado de un error de la ingeniería genética. Sea cual sea  su origen, el VIH es un tipo de virus conocido como retrovirus, que se propaga básicamente a través del contacto sexual o del contacto con sangre de personas infectadas, como ocurre cuando los usuarios de drogas comparten agujas intravenosas.

También se puede propagar mediante transfusión sanguínea o uso de productos sanguíneos- como factores de coagulación- cuando la sangre utilizada está infectada. Entre las personas más vulnerables al VIH están las que sufren de hemofilia y requieren un factor de coagulación específico de concentrados sanguíneos.

Los anticuerpos del VIH se manifiestan en la sangre sólo entre tres y seis meses después de adquirida la infección, su presencia en la sangre de un individuo infectado recientemente puede pasar inadvertida. Aunque hoy en día los productos sanguíneos son sometidos a altas temperaturas para destruir los virus, existe la preocupación de que este proceso no sea totalmente eficaz.

En ciertas circunstancias, los dentistas y profesionales de la salud que entran en contacto con fluidos corporales de personas infectadas pueden resultar infectados también. Para evitar el contacto con sangre y saliva de personas que pueden estar infectadas, en la actualidad los paramédicos, los técnicos en emergencias médicas, los odontólogos e higienistas dentales, y el personal de hospitales, clínicas y salas de emergencia- sin excluir a los oficiales de la policía- utilizan guantes de caucho-plástico. La utilización de guantes de plástico también protege a los pacientes.

Los bebés de madres con VIH pueden contraer el virus durante el embarazo, el parto o la lactancia, aunque esto no es inevitable. De hecho, datos estadísticos revelan que la mayoría de los bebés de madres portadoras del VIH no contraen el virus. Aproximadamente el 25 por ciento de los bebés resultan infectados antes o durante el parto. Los científicos no saben de qué factores depende que un niño resulte o no infectado, pero están trabajando arduamente en busca de la respuesta. Dos factores que reducen significativamente la probabilidad de que la madre le transmita la infección al bebé son someterse durante el embarazo a una terapia de medicamentos y alimentar al bebé con biberón después del nacimiento.

Mucha gente que está infectada con el VIH ni siquiera lo sabe. A pesar de que algunas personas experimentan molestias parecidas a las de una gripe o influenza leve, entre dos y cuatro semanas después de la exposición al virus, la aparición de los síntomas de la infección suele demorar entre dos y cinco años, por lo menos. En muchos casos, los primeros síntomas son inespecíficos y variables e incluyen diarrea, fiebre, fatiga, inflamación de las encías, inapetencia, pérdida de peso, úlceras en la boca, sudor nocturno, problemas cutáneos, inflamación de los nódulos linfáticos e hipertrofia del hígado y/o del bazo. Cuando esos síntomas se vuelven crónicos, se dice que el individuo sufre de Complejo Relacionado con el SIDA (CRS).

En algunos casos, el primer indicio de la existencia del VIH es el desarrollo de uno o más de los cánceres o infecciones oportunistas que se relacionan con el SIDA. Uno de los males más frecuentes son protuberancias blanquecinas que cubren la lengua. Se trata de candidiasis. La candidiasis indica compromiso del sistema inmunológico. Los parásitos intestinales son otro problema frecuente.

Otras enfermedades que a menudo se relacionan con el SIDA son Pneumocystis cainii pneumonia (PCP), producida por un parásito que se encuentra en aproximadamente el 60 por ciento de los pacientes de SIDA; sarcoma de Kaposi, un cáncer de piel poco común; virus de Epstein-Barr (EBV), citomegalovirus (CMV), herpes simples, Mycobacterium aviumintracellulare, salmonelosis, toxoplasmosis y tuberculosis.

Los criterios médicos para los diagnósticos de SIDA son bastantes específicos y requieren que haya una o más infecciones oportunistas o cánceres asociados con la infección por VIH. Un resultado VIH positivo no significa que la persona tenga SIDA. Lo que significa es que estuvo expuesta al virus de inmunodeficiencia humana, como lo demuestra la presencia de anticuerpos del virus en su sangre. Sin embargo, un resultado VIH positivo, ya confirmado, suele ser la primera indicación de que la persona podría llegar a desarrollar eventualmente SIDA.

Prestigiosos expertos en el tema creen que, a pesar de estar fuertemente ligado al VIH, el SIDA debe considerarse como una enfermedad causada por muchos factores. Es posible que el VIH sea necesario, pero no suficiente, para que se desarrolle la enfermedad: es decir, es posible que el virus necesite ayuda para producir deficiencia inmunológica. Por ejemplo, los epidemiólogos han observado que en personas infectadas tanto con VIH como con células T humanas y virus del linfoma (HTLV), otro retrovirus menos frecuente pero que se transmite de manera similar, la enfermedad se desarrolla muchísimo más rápido que en las personas infectadas solamente con VIH. A la inversa, individuos con signos clarísimos de deficiencia inmunológica generalizada compatibles con un diagnóstico de SIDA obtienen resultados negativos en pruebas de anticuerpos del VIH.

En la actualidad, solo entre el 50 y el 60 por ciento de las personas expuestas al VIH –como lo comprueba un examen de anticuerpos- han desarrollado SIDA. Esto se puede deber, en parte, al largo periodo de incubación de la enfermedad, aunque hay algunas personas cuyas pruebas fueron positivas hace muchos años y nunca desarrollaron síntomas de deficiencia inmunológica. Nosotros creemos que las personas infectadas con HIV tienen mas probabilidades de desarrollar SIDA si su sistema inmunológico está severamente debilitado por otros factores en el momento de la exposición al virus y posteriormente. El riesgo de que se desarrolle la enfermedad es proporcional al grado de supresión inmunológica y a la cantidad y duración de la exposición al virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Aunque la persona pertenezca a un grupo de alto riesgo, si su sistema inmunológico está funcionando bien es posible que no contraiga la enfermedad. Investigaciones han demostrado repetidamente que las personas con compromiso inmunológico tienen un riesgo mayor de contraer SIDA.

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es altamente adaptable y cambia de forma sin dificultad. Según científicos de la Universidad de Oxford en Gran Bretaña, ésta podría ser la clave de su supervivencia. Ellos dicen que a través de mutaciones sutiles, es decir, transformaciones en su estructura genética, el VIH elude y, por último, inactiva los mecanismos que tiene el organismo para eliminar las células infectadas. En consecuencia, el virus sobrevive a pesar de los agresivos ataques a los cuales lo somete el sistema inmunológico.

Por otra parte, estudios realizados en el Instituto Pasteur indican que el virus podría ser mucho más resistente y virulento de lo que nos hemos imaginado. Autoridades sanitarias han sostenido durante mucho tiempo que el virus que produce SIDA no puede sobrevivir sin un huésped, pero investigadores del Instituto Pasteur demostraron que no solo puede sobrevivir por fuera del cuerpo, sino que puede vivir hasta once días en aguas negras. Al parecer, el VIH no es tan frágil como se creía. Pese a los diferentes puntos de vista, nosotros consideramos factible que el virus viva muchos días por fuera del organismo, incluso en estado de inactividad, y que después vuelva a adquirir su carácter infeccioso.

En la actualidad no existe cura para el SIDA. De acuerdo con el Centro de Control de Enfermedades y Prevención de Estados Unidos, desde 1.981 les han diagnosticado SIDA a más de medio millón de estadounidenses, y aproximadamente el 62 por ciento han muerto. Esta enfermedad es hoy en día una de las causas principales de muerte prematura en el mundo. En general afecta de manera desproporcionadamente alta a miembros de grupos minoritarios, en especial afroamericanos, hispánicos y hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres. Otros individuos con alto riesgo de contraer SIDA son los que abusan de las drogas y los que han tenido o tienen múltiples parejas sexuales. Así mismo, los que tienen relaciones sexuales (anales, orales o vaginales) o bien con personas cuyos antecedentes sexuales o de consumo de drogas las ponen en riesgo de resultar infectadas, o bien con personas cuya historia sexual o de consumo de drogas es desconocida.

En todos los grupos de población, los hombres jóvenes son los que tienen mayores probabilidades de contraer el VIH. Aunque la educación sobre el AIDS al parecer redujo la propagación del virus en Estados Unidos, en años recientes ha vuelto a aumentar el número de casos entre los jóvenes, pese a que ellos crecieron en una sociedad altamente preocupada con esta enfermedad y consciente de ella.

Cualquier persona con VIH o SIDA puede contribuir de manera importante a su propia supervivencia y a la calidad de su vida siguiendo desde los inicios un programa de tratamiento, pero, fundamentalmente, un tratamiento que se base en fortalecer el sistema inmunológico. Los pacientes de SIDA necesitan cantidades mayores de lo normal de todos los nutrientes porque suelen sufrir de malabsorción. El siguiente programa también es útil para las personas que están en riesgo de ser infectadas con el VIH o de desarrollar SIDA. Para mejorar la absorción, recomendamos enfáticamente que todos los suplementos nutricionales se administren en inyección o en forma sublingual, y que se utilicen supositorios rectales cuando sea posible conseguirlos.

Mujeres y SIDA

Aunque la mayoría de las personas con VIH o SIDA en el mundo occidental son hombres, la incidencia entre las mujeres está aumentando casi seis veces más rápido que entre los hombres. La epidemia de SIDA afecta de manera desproporcionada a mujeres de minorías raciales y étnicas.

Según el Centro para el Control de Enfermedades  de Estados Unidos, una de cada noventa y ocho mujeres de raza negra, y una de cada doscientas veintidós mujeres hispánicas entre los veintisiete y los treinta y nueve años están infectadas,  en comparación con la cifra correspondiente a las mujeres blancas: una de cada mil seiscientas sesenta y siete mujeres. Pertenecer a un grupo racial o étnico particular no significa que una mujer sea más susceptible a contraer SIDA. Lo que sucede es que los miembros de grupos minoritarios tienen más probabilidades de vivir en lugares donde la incidencia de infección por HIV es alta. En los primeros años de la epidemia, la mayoría de las mujeres contrajeron la enfermedad mediante el uso de drogas intravenosas; no obstante, el contacto sexual ha sobrepasado el uso de estas drogas como medio principal de transmisión de la enfermedad entre las mujeres.

La mayoría de las mujeres no obtienen el diagnóstico positivo de HIV mientras no comiencen los síntomas de la enfermedad o mientras no dan a luz un bebé con HIV que se enferma. Esta demora en el diagnóstico puede tener consecuencias graves para la supervivencia, y ha contribuido al mito de que la expectativa de vida de las mujeres con AIDS es mas corta que la de los hombres. Los expertos sostienen que si las mujeres recibieran el diagnóstico en la misma etapa de la enfermedad en que lo reciben los hombres, el lapso de vida que les queda sería básicamente el mismo. Un factor que se suma a los problemas que ya enfrentan las mujeres con AIDS es que la mayoría proceden de medios pobres y sus posibilidades de obtener cuidados médicos de calidad son muy limitadas. En cambio, los hombres homosexuales que tienen el VIH, y que fueron los primeros en resultar infectados durante las etapas iniciales de la epidemia, suelen proceder de áreas mas favorecidas económicamente y disponen de mejores recursos médicos. Este factor ha contribuido a distorsionar las cifras de algunos grupos de apoyo e investigadores médicos. Mas aún, hasta hace relativamente poco tiempo la lista de infecciones oportunistas que se tenían en cuenta para diagnosticar SIDA no incluía enfermedades exclusivamente femeninas, como candidiasis vaginal crónica (infección por hongos). Así pues, incluso mujeres que eran VIH positivas y que tenían una o más infecciones oportunistas no llenaban los requisitos para un diagnóstico oficial de SIDA.

Debido a que la candidiasis  vaginal recurrente es la primera indicación de infección por VIH en las mujeres, y la más frecuente, en 1992 la Agencia de Medicamentos de Estados Unidos, FDA ordenó colocar una etiqueta de advertencia en sus productos a los fabricantes de algunos medicamentos que se expiden sin receta médica. Esa advertencia dice que las infecciones vaginales por hongos, especialmente cuando son constantes o recurrentes, pueden ser causadas por algún trastorno médico grave, como infección por VIH. La advertencia insta a las mujeres que presentan esos síntomas a consultar con su médico.

Las mujeres también deben estar alertas a otras infecciones y enfermedades que pueden indicar infección por HIV: enfermedad inflamatoria de la pelvis, displasia cervical (cambios precancerosos en el cuello del útero), infecciones por hongos en la boca y la garganta, infección por el virus del herpes y cualquier enfermedad de transmisión sexual, como verrugas y úlceras genitales.