RECOMENDACIONES

Si sospecha que usted o algún miembro de su familia tiene sarampión, visite al médico. Esto es importante para diagnosticar correctamente la enfermedad y para prevenir complicaciones serias.

Tome abundantes líquidos, como agua, jugos y caldos de vegetales.

Evite los alimentos procesados.

Descanse mientras tenga sarpullido y fiebre.

Mantenga baja la intensidad de la luz. No lea ni vea televisión mientras sus ojos están sensibles a la luz.

No mande a la escuela a un niño que haya tenido sarampión mientras no haya pasado entre siete y nueve días sin fiebre ni erupción.

Descripción

El sarampión es una infección viral que ataca al tracto respiratorio, los ojos y la piel. Pese a que el sarampión es una enfermedad típica de la infancia, los adultos también son susceptibles a ella.

Es muy contagioso y se propaga fácilmente por medio de la tos y de los estornudos. Suele desarrollarse entre siete y catorce días después de la exposición al virus. Entre los primeros síntomas están:

• fiebre,
• tos,
• estornudos,
• secreción nasal y
• enrojecimiento de los ojos, casi siempre con sensibilidad a la luz.
• varios días mas tarde aparecen las manchas de koplik (pequeñas manchas rojas con centro blanco) en la garganta y en la boca,
• la garganta duele y
• brotan pápulas rojas en la frente y en los oídos.
• las pápulas se extienden a todo el cuerpo en el transcurso de cinco a siete días.

En los niños previamente sanos, la evolución del sarampión suele durar alrededor de diez días. Sin embargo, puede ir seguido de diversas complicaciones, algunas de ellas potencialmente graves. Entre esas complicaciones están:

Infección del oído interno (especialmente en niños que han presentado repetidamente infecciones de los oídos),

bronquitis,

Crup,

Neumonía,

Mal de garganta por estreptococo e,

Incluso en raras ocasiones, encefalitis o meningitis.

El sarampión reviste más gravedad en los adultos que en los niños.