RECOMENDACIONES

Haga una dieta en la cual predominen las verduras crudas.

Evite las grasas, especialmente las saturadas, y todos los productos de origen animal. Las grasas saturadas promueven la inflamación. Evite, además, el alcohol, los productos lácteos, la cafeína, el queso, el chocolate, la cocoa, los huevos, el pescado, la sal, el azúcar y los alimentos condimentados.

No tome bebidas calientes, como café o té. Antes de consumir sus alimentos, déjelos enfriar a temperatura ambiente.

Investigue si tiene alergias alimentarias. Haga un diario de alimentos durante un mes para determinar cuales le agravan la rosácea. Después, evite esos alimentos.

Ayune una vez al mes.

Mantenga la piel escrupulosamente limpia, pero trátela con suavidad. Para lavarse la cara, use un jabón suave y natural, y agua tibia (nunca fría ni caliente). Después de lavarse la cara, séquesela dándose golpecitos suaves; nunca se la restriegue. No se toque la piel, excepto para limpiarla.

Evite las temperaturas extremas, en especial el calor. Tome baños y duchas cortos y báñese con el agua mas fría que pueda soportar. Evite las saunas (incluidas las saunas faciales y las inhalaciones de vapor), los baños de vapor y los baños con agua caliente. Si tiene que aumentar la humedad de su hogar, utilice únicamente un humidificador frío.

En lo posible, no utilice maquillaje. Si tiene que usar cosméticos, elija productos naturales a base de agua.

No utilice cremas esteroides de uso tópico. Esas cremas empeoran la rosácea.

Como la fricción es sumamente irritante, se deben evitar las prendas de vestir que rocen la piel, como los cuellos de tortuga. Tenga mucho cuidado con todo lo que entre en contacto con su cara. Incluso sostener el receptor del teléfono contra la cara durante un rato puede elevar la temperatura e irritar la piel.

En casos severos se puede utilizar un aparato eléctrico o de rayos láser para retirar el exceso de tejido. La dermabrasión les ha ayudado a algunas personas que sufren de rosácea.

Descripción

La Rosácea es una enfermedad crónica de la piel que suele afectar a la frente, la nariz, los pómulos y el mentón. Grupos de capilares cercanos a la superficie de la piel se dilatan, lo que produce eritema facial, es decir, áreas enrojecidas, con pápulas y, a veces, pústulas que simulan acné. Aunque el enrojecimiento de la piel se presenta de manera intermitente, puede volverse permanente. El tejido cutáneo se hincha, se engruesa y puede volverse anormalmente sensible al tacto.

La inflamación característica de la rosácea se asemeja mucho al acné, pero tiende a ser más crónica y casi nunca hay comedones o espinillas. La rosácea empieza casi siempre en le mediana edad, o posteriormente. Es una enfermedad bastante común aunque mucha gente nunca se percata de que la tiene.

La rosácea suele iniciarse con enrojecimiento en la cara, particularmente en la nariz y en los pómulos. La causa del enrojecimiento es la hinchazón de los vasos sanguíneos que se encuentran debajo de la piel. Esta “máscara roja” debe servir de advertencia. La rosácea también produce un ardor persistente y una sensación como de cuerpo extraño en los ojos. Además, puede producir inflamación de los párpados. En casos severos, la visión puede deteriorarse.

La causa o las causas de la rosácea no se comprenden, pero se sabe que algunos factores la agravan, entre ellos:

El consumo de alcohol,

El consumo de líquidos calientes y/o de alimentos condimentados,

La exposición al sol, las temperaturas extremas y

El uso de cosméticos y productos para la piel que contienen alcohol.

El estrés, las deficiencias vitamínicas y las infecciones también pueden incidir en esta enfermedad.

Lo que agrava la enfermedad en una persona determinada puede no producirle ningún efecto a otra.

La rosácea es mas frecuente en las mujeres blancas de treinta a cincuenta años. Sin embargo, en los hombres tiende a ser más severa y presentarse con rinofima, es decir, con engrosamiento y enrojecimiento crónicos de la nariz. Los individuos de tez clara son más susceptibles a la rosácea que los de piel más oscura. Las personas que se ruborizan con facilidad son las más propensas a desarrollar rosácea.

En casos excepcionales, además de afectar a la cara la rosácea afecta a la piel de otras partes del cuerpo. Esta enfermedad no es peligrosa, pero cuando es crónica se vuelve sumamente molesta por motivos estéticos. Cuando no se trata adecuadamente, la rosácea puede llegar a desfigurar el rostro.