RECOMENDACIONES

Algunos tés de hierbas mitigan la inflamación aguda de la próstata y son provechosos cuando esta glándula presenta hipertrofia. Si no se presenta mejoría o si los síntomas son recurrentes, se debe consultar con un urólogo.

Tome medidas para reducir el nivel del colesterol sanguíneo. Estudios han revelado una asociación entre el colesterol alto y los problemas de la próstata. Se ha observado que el colesterol se acumula en la próstata humana que ha aumentado de tamaño o que presenta cáncer.

Para aumentar la circulación del área de la próstata, utilice hidroterapia. Un método consiste en sentarse en la bañera con el agua más caliente que se soporte entre quince y treinta minutos, una o dos veces al día.

Otra forma de hidroterapia consiste en mojar la parte baja del abdomen y el área pélvica con agua caliente durante tres minutos, y con agua fría durante un minuto. Una tercera técnica implica sentarse durante tres minutos en agua caliente con los pies sumergidos entre agua fría, y luego sentarse en agua fría durante un minuto con los pies sumergidos en agua caliente.

Consuma todos los días de calabaza. Por su alto contenido de cinc, estas semillas son provechosas prácticamente para todos los trastornos de la próstata. Una alternativa es tomar aceite de semilla de calabaza en cápsula.

Elimine de su  vida el tabaco, las bebidas alcohólicas (especialmente la cerveza y el vino), la cafeína (especialmente el café y el té), el agua fluorada o tratada con cloro, los alimentos condimentados y la comida rápida. Expóngase lo menos posible a los pesticidas y a otros contaminantes medioambientales.

Si usted tiene prostatitis, aumente su ingesta de líquidos. Para estimular el flujo de la orina, tome todos os días entre dos y tres litros de agua mineral o de manantial. Esto sirve para prevenir la cistitis, las infecciones de los riñones y la deshidratación.

Haga ejercicio regularmente. Sin embargo, no monte en bicicleta pues este ejercicio le impone presión a la próstata. Caminar es una buena opción.

Si su próstata ha aumentado de tamaño, tenga cuidado con los remedios para el resfriado y las alergias que se compran sin prescripción médica. Muchos de esos productos contienen ingredientes que pueden empeorar la situación y producir retención de orina.

En lo posible, no se exponga al frío intenso.

Descripción

PROSTATITIS/HIPERTROFIA DE LA PRÓSTATA

La próstata es una glándula sexual masculina en forma de castaña que se encuentra debajo de la vejiga. La próstata rodea la uretra, el conducto por el que se expulsa la orina. Durante la eyaculación, las contracciones musculares de la próstata hacen que salga fluido de esta glándula al tracto uretral. El líquido que segrega la próstata constituye la mayor parte del semen.

Casi todos los problemas del aparato genitourinario masculino se presentan en la próstata.

Dos de los problemas más frecuentes de esta glándula son prostatitis e hipertrofia benigna.

La prostatitis, que se presenta en hombre de todas las edades, es la inflamación de la glándula prostática. La causa suele ser la invasión de la glándula por parte de bacterias infecciosas provenientes de otras partes del organismo. Los cambios hormonales propios de la edad también pueden contribuir a la prostatitis. La inflamación puede derivar en retención de orina, una situación que no solo produce distensión y debilitamiento de la vejiga, sino sensibilidad anormal y susceptibilidad a la infección. La infección de la vejiga a su vez se transmite fácilmente desde los uréteres hacia los riñones.

• La prostatitis puede ser aguda o crónica. Entre los síntomas de la prostatitis aguda están dolor entre el escroto y el recto, fiebre, micción frecuente con ardor, sensación de llenura en la vejiga, y orina con sangre o pus
• Los síntomas de la prostatitis crónica son micción frecuente con sangre y ardor, dolor en la parte baja de la espalda e impotencia. Al avanzar la prostatitis, la micción se dificulta cada vez más.

La hipertrofia benigna de la próstata es el aumento gradual del tamaño de la glándula. Se presenta en aproximadamente la mitad de todos los hombres mayores de cincuenta años y en el 75 por ciento de los hombres mayores de setenta años y es atribuible, en gran parte, a los cambios hormonales característicos del envejecimiento. Después de los cincuenta años, más o menos, los niveles de testosterona y de testosterona libre disminuyen, mientras que los niveles de otras hormonas como prolactina y estradiol, aumentan.

Esto redunda en una mayor concentración en la próstata de dihidrotestosterona, una forma sumamente potente de testosterona. Lo anterior ocasiona hiperplasia  (sobreproducción) de células prostáticas, lo que al fin y al  cabo se manifiesta en aumento del tamaño de la  próstata.

A pesar de no ser una condición cancerosa, el aumento de tamaño de la próstata ocasiona problemas. Si se agranda demasiado, obstruye el conducto uretral y obstaculiza la micción y la capacidad de vaciar por completo la vejiga. Al no desocuparse completamente la vejiga, los riñones tampoco se desocupan como deberían, lo cual les impone una presión peligrosa. En casos graves, los riñones sufren daño tanto por la presión como por las sustancias que contiene la orina. Las infecciones de la vejiga se asocian con prostatitis y con hipertrofia de la próstata.

El síntoma más evidente de la hipertrofia de la próstata es la necesidad de orinar frecuentemente, y a medida que pasa el tiempo la frecuencia aumenta cada vez más. Los hombres que sufren de este problema se tienen que levantar varias veces durante la noche para orinar. También pueden experimentar dolor, ardor y dificultad para empezar a expulsar la orina y para detener el flujo. No es rara la presencia de sangre en la orina.

Para determinar si existe prostatitis y si la próstata ha aumentado de tamaño, el tacto rectal se practica junto con un examen de sangre que detecta los niveles de PSA (prostate-specific antigen), una proteína que segrega la próstata.