Recomendaciones

  • Haga una dieta rica en alimentos crudos. Consuma los siguientes alimentos con frecuencia arroz integral, huevos de granja, pescado, legumbres, nueces, soja, tofu, y granos enteros.
  • Combine carbohidratos complejos con alimentos que contengan 10 por ciento de proteína y 10 por ciento de grasas esenciales. Todas las comidas a base de carbohidratos tienen efectos desfavorables en la memoria.
  • Durante un mes evite los productos lácteos y los alimentos que contienen trigo. Si la memoria no mejora, vuélvalos a incorporar lentamente en su dieta.
  • Evite los azucares refinados pues “apagan” el cerebro.
  • Un buen ejercicio para mejorar la agudeza mental es sostener la respiración durante treinta segundos cada hora durante treinta días.
  • Hágase un análisis de cabello para descartar la intoxicación por metales pesados, como aluminio y plomo. Este tipo de intoxicación puede deteriorar el funcionamiento mental.
  • Si ya está tomando algún suplemento multivitamínico y mineral. El polen de abeja también es provechoso.
    Advertencia: El polen de abeja les produce reacciones alérgicas a algunas personas. Comience con una cantidad pequeña y descontinúelo si se le presenta sarpullido, respiración sibilante o algún tipo de molestia.
  • Concentre su atención en cosas que quiera recordar. A menudo culpamos a la memoria de nuestra dificultad para recordar cosas, cuando el problema radica, en primer lugar, en que no prestamos la atención suficiente al problema.

Descripción

Recordar las cosas es tan natural para todos nosotros como respirar. Es una facultad que todos tenemos y sobre la cual casi nunca pensamos, a menos que percibamos que la estamos perdiendo. Aunque los lapsos de memoria son una molestia, la ansiedad que produce es aun peor. La persona se empieza a preguntar si son síntomas de otro problema como, por ejemplo, arterioesclerosis o depresión de la mediana edad.

Quizás el mayor temor que suscitan esos lapsos de memoria es que se relacionan con la enfermedad de Alzheimer, una enfermedad progresiva y debilitante que suele empezar en la mediana edad con leves problemas de memoria y de comportamiento. Aun cuando esta es una enfermedad bastante común entre las personas de edad avanzada, es importante saber que la mayoría de los lapsos de memoria no tienen ninguna relación con la enfermedad de Alzheimer.

La gente suele creer que la memoria, es decir, la capacidad de recordar, se deteriora con el paso de los años. Sin embargo, esto no es necesariamente cierto. El envejecimiento tiene muy poca relación –si es que tiene alguna- con la capacidad de recordar información. Aunque los lapsos ocasionales de la memoria son normales prácticamente a cualquier edad, con una nutrición adecuada es posible disfrutar de una buena memoria hasta una edad muy avanzada (noventa años o, incluso, más).

Una de las razones por las cuales tanta gente sufre de pérdida de memoria es que no le suministran a su cerebro los nutrientes que necesita. La vida del organismo está en la sangre. La sangre alimenta y nutre, literalmente, cada una de las células de nuestro organismo. El cerebro está rodeado por una capa protectora conocida como barrera hematoencefálica, que solo permite que algunas sustancias pasen del torrente sanguíneo al cerebro. Cuando la sangre se vuelve “gruesa” por los depósitos de colesterol y  triglicéridos, la cantidad de sangre rica en nutrientes que puede traspasar la barrera es menor. Con el tiempo, esto repercute en mala nutrición cerebral.

Además de lo anterior, el funcionamiento del cerebro depende de sustancias llamadas neurotransmisores. Los neurotransmisores son químicos cerebrales que actúan como interruptores eléctricos del cerebro. Mediante el funcionamiento del sistema nervioso, los neurotransmisores son, en última instancia, los responsables de todas las funciones del organismo. Cuando el cerebro carece de suficientes neurotransmisores o de os nutrientes necesarios para fabricarlos, empieza a desarrollar el equivalente bioquímico de una falla eléctrica, o cortocircuito.
Si su mente queda en blanco cuando está tratando de recordar un dato especifico, o si empieza a conectarse a algún recuerdo irrelevante, es probable que se le haya presentado un “cortocircuito” de los que venimos hablando.

En el deterioro de la memoria intervienen muchos otros factores. Uno de los más importantes es, probablemente, la exposición a los radicales libres, que pueden ocasionarle un enorme daño a la memoria si no se controlan. En algunas personas, la perdida de memoria se asocia con deficiencias nutricionales, especialmente falta de vitamina B y de aminoácidos. Los alcohólicos y los drogadictos suelen presentar graves problemas de memoria. Son bien conocidas las “lagunas mentales” de los alcohólicos: grandes vacíos de memoria incluso estando conscientes.

Entre los factores que pueden contribuir a esas grandes fallas de memoria están las alergias, la candidiasis, el estrés, los trastornos tiroideos y la mala circulación hacia el cerebro. La hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en la sangre) también puede relacionarse con la perdida de memoria, porque para funcionar adecuadamente el cerebro necesita  que el nivel de glucosa sanguínea se encuentre dentro de un rango específico. Las grandes oscilaciones del azúcar sanguíneo afectan a la memoria y al funcionamiento del cerebro.