RECOMENDACIONES

Haga una dieta bien balanceada que incluya vegetales, frutas, granos, semillas y nueces. Consuma proteína de origen vegetal. Aumente su ingesta de alimentos crudos.

Consuma alimentos ricos en azufre, pues ayudan a mantener la lozanía y la juventud de la piel. Buenas opciones son ajo, cebolla, huevos y espárragos. El azufre también está presente en el aminoácido L-cisteína, que se puede comprar en píldora.

Consuma abundantes vegetales de color amarillo y anaranjado. Son ricos en betacaroteno, un precursor de la vitamina A.

Para mantener la piel bien hidratada, tome por lo menos dos litros de agua de buena calidad al día.

Evite los alimentos fritos, las grasas de origen animal y los aceites vegetales procesados con calor, como los que venden en los supermercados. Utilice solamente aceites prensados en frío. Desconfíe de todos los aceites que hayan sido sometidos al calor, bien durante el procesamiento o bien durante la cocción. Calentar el aceite  conduce a la formación de radicales libres, lo que ejerce efectos destructivos en la piel. Tome ácidos grasos esenciales en suplemento. Este es el mejor suplemento que existe para la piel seca, pero hay que tener paciencia pues ver los resultados puede llevar un mes, o más.

No tome bebidas gaseosas ni consuma azúcar, chocolate, patatas fritas ni otro tipo de comida basura.

Evite el alcohol y la cafeína. Estas sustancias tienen efectos diuréticos, lo que hace que el cuerpo –incluyendo las células cutáneas- pierdan fluidos y minerales esenciales.

No fume y evite los ambientes con humo. Fumar afecta negativamente a la piel por varias razones. Primero, la nicotina constriñe los vasos sanguíneos, entre ellos los pequeñísimos capilares que irrigan la piel. Esto priva a la piel del oxigeno y los nutrientes que necesita para gozar de buena salud. Segundo, fumar implica repetir con mucha frecuencia ciertos gestos faciales, lo que a la larga se traduce en arrugas. La típica “cara de fumador” presenta arrugas que forman círculos a partir de la boca. Fumar también seca y curte la piel.

No utilice jabones ásperos o fuertes, ni cremas limpiadoras en la piel. Las cremas limpiadoras son elaboradas con aceites hidrogenados, los cuales deterioran la piel a causa de los radicales libres. Este daño se manifiesta en resequedad y en arrugas. Más bien, límpiese la piel con aceite puro de oliva, de aguacate o de almendra. Aplíquese el aceite con palmaditas suaves y retíreselo con agua tibia y un paño suave.

Para estimular la circulación y retirar las células muertas de la piel, dos veces por semana utilice una esponja de cara y agua tibia.

Aplíquese siempre un producto humectante después de lavarse la piel y, si lo necesita, también en otros momentos del día para evitar que se reseque. Utilice un producto humectante líquido o un aceite facial que contengan nutrientes y otros ingredientes naturales. No utilice cremas humectantes sólidas y cerosas.

Compre productos para la piel que contengan humectante. Los humectantes son sustancias que atraen agua hacia la piel y conservan la humedad. Entre los humectantes naturales están glicerina vegetal, vitamina E y pantenol, una forma de ácido pantoténico (vitamina B6).

Utilice un humidificador (o una olla con agua colocada cerca de un radiador) para suministrarle humedad al ambiente, especialmente durante el invierno. Esto reduce la cantidad de humedad que la piel pierde a través de la evaporación.

Una vez a la semana hágase una mascarilla facial para aclarar la piel y retirar las células muertas de la superficie.

Si su piel esta cuarteada, aumente su consumo de agua y de ácidos grasos esenciales. Mantenga bien lubricadas y protegidas contra los elementos las áreas de la piel que estén cuarteadas.

Para el agrietamiento de los dedos, utilice crema o aceite de caléndula con aceite de vitamina E y aloe vera. Aplíquese la mezcla en las manos a la hora de acostarse y duerma con guantes de plástico.

En lo posible, evite el sol. El sol es la causa fundamental del daño cutáneo. El sol produce resequedad, arrugas e, incluso, sarpullido y ampollas. Cada vez que vaya a salir al aire libre, aplíquese una buena crema solar en todas las áreas expuestas de la piel.

El tratamiento para la piel mixta implica tratar las áreas secas como piel seca y las áreas grasosas, como piel grasosa.

Descripción

Para que la piel sea saludable y atractiva es fundamental que la grasa y la humedad se encuentren en equilibrio. Las glándulas sebáceas producen grasa que lubrica la superficie de la piel. La humedad es el agua presente en el interior de las células cutáneas y les llega a las células por medio del torrente sanguíneo. El agua que contienen las células es lo que las mantiene saludables y con una apariencia juvenil. La grasa y la humedad actúan juntas: en las células cutáneas tiene que haber suficiente humedad, pero también tiene que haber suficiente grasa que actúe de escudo protector y prevenga la evaporación excesiva de humedad de las capas superficiales de la piel.

Hay dos clases de piel seca: simple y compleja. La piel seca simple se origina en falta de grasas naturales, lo que puede tener diversas causas. Esta clase de piel seca a menudo afecta a las mujeres menores de treinta y cinco años. La piel seca compleja carece tanto de grasa como de humedad, y se caracteriza por la presencia de líneas finas, manchas de color marrón y cambios anormales de coloración, porros grandes y piel flácida. Se suele asociar con el proceso de envejecimiento.

La piel seca se ve opaca e, incluso, escamosa, y tiende a desarrollar fácilmente arrugas y líneas finas. Se suele sentir “tirante” después del baño, condición que se corrige aplicando algún humectante o crema para la piel. El agrietamiento es señal de que la piel adolece de excesiva sequedad y deshidratación.

La piel seca es más común en áreas del cuerpo que se exponen a los elementos, como la cara y las manos, pero también puede ser un problema de todo el cuerpo, en especial durante el invierno. Es probable que se trate  básicamente de una condición inadecuada o por factores ambientales, como exposición al sol, al viento al frío, a agentes químicos, a cosméticos y a uso excesivo de jabones fuertes.

También contribuyen a la piel seca las deficiencias nutricionales, en particular de vitamina A y de vitamina B. Las personas de piel clara son más propensas a la piel seca, especialmente a medida que envejecen. Sin embargo, la piel de la mayoría de la gente tiende a volverse más delgada y más seca con la edad. Mucha gente tiene piel seca en algunas áreas y piel grasosa en otras. En el caso clásico de “piel mixta”, la piel de la frente, la nariz y el mentón suele ser grasosa, mientras que la del resto de la cara tiende a ser seca.