RECOMENDACIONES

Consuma abundantes alimentos ricos en calcio y en vitamina D. Buenas fuentes de calcio de fácil asimilación son el brócoli,  almejas, hojas de dandelion, la mayoría de las verduras de hoja verde oscura, avellanas, algas, ostras, salmón, sardinas (con las espinas), vegetales marinos, semillas de sésamo, langostinos, soja, tahini (mantequilla de sésamo), tofu y hojas de nabo.

Consuma los granos de cereales enteros y los alimentos ricos en calcio en distintos momentos. Los granos enteros contienen una sustancia que se une al calcio e impide que este mineral se absorba. Tome el calcio a la hora de acostarse, pues se absorbe mejor y ayuda a dormir bien.

Incluya en su dieta ajo, cebolla y huevos (si su colesterol no es demasiado alto). Estos alimentos contienen azufre, que es necesario para tener huesos saludables.

Limite el consumo de almendras, espárragos, hojas de remolacha, ruibarbo y espinaca. Estos alimentos tienen un alto contenido de ácido oxálico, que inhibe la absorción del calcio.

Evite los alimentos y las bebidas que contienen fosfatos, como las bebidas gaseosas, así como también los alimentos de origen animal ricos en proteínas. Evite el alcohol, el cigarrillo, el azúcar y la sal. Disminuya su consumo de frutas cítricas y de tomate, ya que pueden inhibir la absorción del calcio.

Evite los alimentos con levadura. La levadura es rica en fósforo, que compite con el calcio por ser absorbido por el organismo.

Si usted es mayor de cincuenta y cinco años, incluya en su régimen diario algún suplemento de lactato de calcio (si no es alérgico a la leche) o de fosfato cálcico, así como también algún suplemento de ácido hidroclorhídrico (AHC). Para que el calcio se absorba, en el estómago tiene que haber cantidades adecuadas de vitamina D y de AHC. Por lo regular, la gente de edad avanzada no tiene suficiente ácido estomacal.

Si usted está tomando hormona tiroidea o algún medicamento anticoagulante, aumente su ingesta de calcio por lo menos en un 25 a un 50 por ciento.

Si usted está tomando algún diurético, consulte con su médico antes de empezar a tomar suplementos de calcio y de vitamina D. Los diuréticos tipo tiazidas aumentan los niveles sanguíneos de calcio, y se pueden presentar complicaciones cuando se toman junto con suplementos de calcio y de vitamina D. Sin embargo, otra clase de diuréticos aumentan los requerimientos de calcio.

 Manténgase activo y haga ejercicio con regularidad. La falta de ejercicio puede dar lugar a la perdida de calcio, pero esto se puede revertir haciendo ejercicio de manera razonable. Caminar es quizás el mejor ejercicio para preservar la masa ósea.

Descripción

La osteoporosis es una enfermedad progresiva en la cual los huesos se vuelvan cada vez más frágiles, lo que produce cambios de postura y vuelve al paciente sumamente susceptible a las fracturas óseas. La palabra osteoporosis, que derivada del latín, significa ”huesos porosos”.

Debido a las diferencias fisiológicas, nutricionales y hormonales que existen entre los hombres y las mujeres, la osteoporosis afecta primordialmente a las mujeres. De hecho, esta enfermedad debilitante aflige a mas mujeres  que las enfermedades cardiacas, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes, el cáncer de seno o la artritis. Por lo menos la mitad de las mujeres entre los cuarenta y cinco y los setenta y cinco años presentan algún grado de osteoporosis, y los huesos de mas de la tercera parte de esas mujeres presentan grave deterioro.

La masa ósea –la cantidad de mineral que contienen los huesos- generalmente alcanza su punto máximo cuando la mujer tiene entre treinta y treinta y cinco años. Después, empieza a declinar. Entre los cincuenta y cinco y los setenta años, las mujeres suelen perder de manera característica entre el 30 y el 40 por ciento de hueso.

La perdida de hueso no produce síntomas, por lo que suele pasar inadvertida mientras no haya adquirido proporciones significativas. Es muy frecuente que la mujer solo se entere de que tiene osteoporosis cuando sufre un accidente menor a consecuencia del cual se le fractura un hueso, usualmente una muñeca o la cadera.

Cuando la osteoporosis está muy avanzada, incluso un abrazo entusiasta puede dar por resultado una o más costillas rotas. A medida que avanza la pérdida de hueso, las vértebras corren el riesgo de sufrir las llamadas fracturas por compresión, que hacen que los nervios de la columna vertebral y de diversos órganos internos se apiñen, lo que se traduce en pérdida de estatura. Esto suele ser muy doloroso. Esta compresión es la causa de la joroba que muchas mujeres desarrollan al ir envejeciendo.

La osteoporosis también incide en la perdida de la dentadura; el debilitamiento de la estructura del maxilar impide que los dientes se sostengan firmemente en su lugar.

Mucha gente cree que la causa de la osteoporosis es solamente la deficiencia de calcio en la dieta y que, por tanto, se puede remediar tomando suplementos de este mineral. Esta creencia es incorrecta. Aun cuando tomar suplementos de calcio es importante, en el manejo de la osteoporosis intervienen otros factores.

Las vitaminas C, D, E y K desempeñan un papel vital en la lucha contra esta enfermedad, al igual que la proteína. Regular la cantidad de algunos minerales, como magnesio, fósforo, silicio, boro, cinc, manganeso y cobre, también es importante para preservar el nivel adecuado de calcio en el organismo. El ejercicio es otro factor de importancia crucial.

Hay dos clases de osteoporosis:

• Se cree que la osteoporosis tipo I se debe a cambios hormonales, en particular a la pérdida de estrógeno, factor que acelera la perdida de minerales de los huesos.

• La osteoporosis tipo II se asocia con deficiencias dietéticas, en especial con la falta de cantidades adecuadas de calcio y de vitamina D, que es necesaria para la absorción del calcio.

Muchas mujeres creen equivocadamente que la osteoporosis es un problema del cual solo se tienen que ocupar después de la menopausia. Sin embargo, se ha comprobado que la osteoporosis a menudo comienza temprano en la vida y que no es estrictamente un problema de la etapa posmenopáusica. Pese a que la pérdida de hueso se acelera después de la menopausia como resultado del descenso del nivel de estrógenos, la perdida de hueso empieza antes de la menopausia.

Se sabe que varios factores influyen en el riesgo de desarrollar osteoporosis. El primero, y probablemente el más importante, es el nivel máximo de masa ósea alcanzado en la edad adulta. Para comenzar, cuanto más grandes y más densos son los huesos, tanto menor es el impacto de la perdida de hueso. Esto quiere decir que las mujeres de baja estatura y de huesos delgados tienen más motivos de preocupación que las mujeres de constitución más grande y de huesos mas pesados.

La raza, y la etnia tienen mucho que ver. Las mujeres de ascendencia asiática y europea del norte tienen mas probabilidades de desarrollar osteoporosis, mientras que las mujeres de ascendencia africana tienen menos probabilidades de verse afectadas por esta enfermedad.

También son importantes los hábitos dietéticos y el estilo de vida. Aunque una insuficiente ingesta de calcio influye en la osteoporosis, de igual importancia son otras prácticas dietéticas que afectan al metabolismo del calcio.

Las dietas altas en sal, azúcar y proteína de origen animal hacen que el organismo excrete cantidades muy altas de calcio. El organismo entonces, se ve forzado a “robar” calcio de los huesos a fin de satisfacer sus requerimientos.

La cafeína, el alcohol y muchas otras drogas producen un efecto similar. Demasiado magnesio y/o fósforo (se encuentra en las sodas y en muchos productos alimentarios procesados) puede inhibir la capacidad del organismo de absorber adecuadamente el calcio porque esos minerales compiten con este por ser absorbidos en la sangre y en la médula ósea.

La densidad de los huesos también depende del ejercicio. Cuando regularmente hacemos ejercicio que aprovecha el propio peso del cuerpo (como caminar), nuestro organismo reacciona depositando más mineral en los huesos, especialmente en los de las piernas, la cadera y la columna vertebral. En cambio, la falta de ejercicio regular acelera la perdida de masa ósea.

Otros factores que aumentan loa probabilidad de desarrollar osteoporosis son fumar, inicio tardío de la pubertad, inicio temprano de la menopausia (natural o inducida, artificialmente), antecedentes familiares de la enfermedad, hipertiroidismo, enfermedad hepática o renal crónica y uso prolongado de corticosteroides, anticoagulantes y medicamentos anticonvulsivos.

Aunque la osteoporosis no produce síntomas específicos mientras no se encuentra en una etapa avanzada, existen señales tempranas de que se está presentando pérdida de hueso. Entre esas señales están disminución gradual de la estatura encorvamiento de los hombros y dolores generalizados. Si usted observa que la ropa le esta quedando larga, hable con su medico para que evalúe la posibilidad de que usted sufra de osteoporosis.