RECOMENDACIONES

Si usted desarrolla síntomas característicos de la meningitis, consulte con un médico o vaya inmediatamente a la sala de urgencias del hospital más cercano.

Evite la aspirina, pues aumenta la tendencia al sangrado.

Cuando la fase aguda de la enfermedad haya pasado y usted se esté empezando a recuperar, haga una dieta bien balanceada que incluya frutas y vegetales frescos (50 por ciento de ellos deben ser crudos), granos, nueces, semillas, yogur y otros productos lácteos agrios.

Coma frecuentemente piña y papaya frescas. La piña reduce la inflamación; la papaya es magnífica para la digestión. Para beneficiarse, solo debe comerlas frescas.

Evite los siguientes alimentos, que promueven la formación de mucosidad: proteína de origen animal y sus subproductos, cafeína, productos lácteos (excepto yogur), alimentos procesados, sal, azúcar y productos a base de harina blanca.

Descanse en cama en una habitación iluminada tenuemente. Tome abundantes líquidos de alta calidad.

Dese baños de agua fría con esponja.

Descripción

Meningitis es la infección de las meninges, es decir, las tres membranas que separan el cráneo y el cerebro, a saber duramadre, piamadre y aracnoides. También pueden afectarse las delgadas membranas que envuelven la médula espinal.

Esta enfermedad puede ser causada por diversos agentes infecciosos, entre ellos:

• hongos (como hongos levaduriformes),
 virus (como los de la poliomielitis y la rubéola) y
• bacterias, como Neisseria meningitidis (meningococo), Streptococus pneumoniae (neumococo), Hemophilus influenzae tipo B y Streptococcus Grupo B.

La infección se puede propagar a las meninges desde la nariz o la garganta, o a través del torrente sanguíneo desde cualquier otro lugar del cuerpo. Esta enfermedad es contagiosa.

El tipo más común de meningitis es una infección viral que produce síntomas leves, como dolores de cabeza y malestar, y que suele mejorar sin ayuda en el transcurso de una o dos semanas. La meningitis bacteriana es una infección mas grave y requiere un tratamiento médico agresivo e inmediato. Aun cuando la meningitis producida por hongos evoluciona más lentamente, también requiere tratamiento médico.

Entre los primeros síntomas de la meningitis están dolor de garganta, sarpullido cutáneo rojo o púrpura, y señales de un trastorno respiratorio reciente. Otros síntomas típicos son rigidez en el cuello, dolor de cabeza, irritabilidad, fiebre alta, escalofrío, nauseas, vómito, delirio y sensibilidad a la luz.

En los niños, los síntomas son fiebre, vómito, alteración del tono muscular, dificultad para alimentarse, irritabilidad, llanto en tono alto y fontanela abombada. Los cambios de temperatura y la somnolencia extrema indican cambios peligrosos del fluido cerebroespinal, el fluido que envuelve y protege el cerebro.

La meningitis es mas frecuente en los niños que en los adultos. Entre los factores que aumentan el riesgo de desarrollar meningitis están alcoholismo, cáncer cerebral, cirugía cerebral, exposición crónica a toxinas químicas, lesión en la cabeza, enfermedad de Lyme, neumonía, sífilis, tuberculosis, y todo lo que afecte al sistema inmunológico, como quimioterapia, radioterapia, VIH, terapia prolongada en esteroides y algunos tipos de cáncer. El diagnóstico de la meningitis exige análisis microscópico y cultivo del fluido cerebroespinal.

Las recomendaciones buscan reforzar el tratamiento médico, no reemplazarlo. La meningitis puede evolucionar con mucha rapidez y convertirse en una amenaza para la vida de los adultos en cuestión de veinticuatro horas, y para la vida de los niños en mucho menos tiempo. Cuando no se trata, esta enfermedad puede producir daño cerebral y parálisis permanente, estado de coma e, incluso, la muerte.