RECOMENDACIONES

El 75 por ciento de su dieta debe constar de alimentos crudos y ligeramente cocidos al vapor.

No consuma alcohol, productos lácteos, alimentos fritos, azúcar ni tabaco.

Para aumentar la humedad del aire y aclarar las secreciones pulmonares, utilice un humidificador.

Manténgase caliente; no se enfríe pues esto empeora la enfermedad.

Haga ejercicios de respiración profunda.

Para aliviar el dolor, colóquese en el pecho una manta eléctrica botella de agua caliente.

Recuperarse de esta enfermedad toma tiempo. Tenga paciencia entre dos y cuatro semanas y descanse mucho. No se fuerce a retomar sus actividades normales antes de tiempo.

Descripción

ENFERMEDAD DEL LEGIONARIO
(Legionella)

Grave infección pulmonar y bronquial causada por bacterias del género Legionella, especialmente Legionella pneumophila. Fue identificada tras una epidemia que afectó a ciento ochenta y dos personas que habían asistido a la convención de la American Legión en 1.976. Estas bacterias viven básicamente en el agua y son transmitidas por el aire mediante gotitas de vapor, aunque algunas veces se encuentran en excavaciones y en terrenos recién arados. El período de incubación es de dos a diez días tras la exposición a la bacteria. La enfermedad no se contagia de una persona a otra.

Los primeros síntomas de la enfermedad de los legionarios se parecen a los de la gripe:

• dolor generalizado,
 fatiga,
• dolor de cabeza y
 fiebre moderada,
• luego la enfermedad avanza y se presenta fiebre (hasta de 40º),
 escalofrío,
• tos,
• diarrea,
• desorientación,
 náusea,
• vómito,
 dolor severo en el pecho,
 falta de aire y
 coloración azulosa de los labios,
 las uñas y
• la piel como resultado de la inadecuada oxigenación.
 la tos comienza sin esputo, pero eventualmente se produce esputo grasoso o con rastros de sangre.

Los análisis de sangre y los cultivos de esputo hechos en laboratorio ayudan al diagnóstico de la enfermedad.

El riesgo de contraer la legionellosis aumenta cuando existe alguna enfermedad crónica, como diabetes, enfisema o insuficiencia renal, y cuando se tienen hábitos que debilitan el sistema inmunológico, como fumar y consumir alcohol.

Los adultos jóvenes se suelen recuperar por completo de la enfermedad, pero las personas de edad avanzada, particularmente las que no gozan de buena salud, tienen un riesgo más alto de llegar a presentar insuficiencia respiratoria.