Para empezar este artículo sobre Japón, Aceite de Oliva Virgen Extra y Salud, debemos dejar claro las tres siguientes premisas:

La primera que todos los aceites no son iguales. Hay una gran diferencia entre los aceites como el de palma, el de coco, girasol, soja, colza etc que son aceites que necesitan refinarse para llegar al consumidor. El Aceite de Oliva Virgen Extra es el auténtico zumo de aceituna, sin manipulación alguna, por tanto, es el único que es natural.

La segunda es que hay tres tipos de aceites de oliva. Los aceites de oliva lampantes (que son los que provienen del aceite de oliva que se utilizaba en las lámparas para iluminación, de ahí que se llame lampante). Los aceites de oliva virgen que están llenos de defectos como son, el rancio, el atrojado, el avinagrado, el moho, el sabor metálico, todos esos aceites no son buenos para la Salud. Y por último el Aceite de Oliva Virgen Extra que es el que tiene todos los atributos de la aceituna sin refinar.

Y, por último, la tercera premisa está en el engaño sobre los jurados de cata. Esos jurados se basan en su propia afirmación. El usuario debe ser el propio catador y debe de seguir las reglas de cualquier producto químico para uso humano. Básicamente la cantidad de grasa insaturada/saturada y clase de fenoles que contenga. Lo demás es confundir al consumidor.

EL CONCURSO WBHEC (WORLD BEST HEALTHY EVOO CONTEST)

La invitación de la Cámara de Comercio Hispano Japonesa a firmar este artículo sobre la Salud y el aceite de oliva virgen extra en el contexto del Concurso WBHEC (World Best Healthy Evoo Contest), quiere llamar la atención a todo el mundo, sean japoneses, españoles o de otra nacionalidad. Lo que se debate nada más y nada menos, es la Salud. Y viene a primera línea el hecho de que el Covid 19 ataca a todo el mundo, sin distinción de sexo, religión, género y País. Porque lo último que se pierde y también lo más importante, debe ser la Salud.

Recientemente los productores italianos han puesto énfasis en que el nivel de acidez para ser considerado Aceite de Oliva Virgen Extra, debe estar por debajo del 0,4%, y no del 0,8, que actualmente manda el COI (Consejo Oleícola Internacional). Está claro que la acidez de un aceite es fundamental. Y es fundamental también porque a nivel de digestión, nuestro aparato digestivo lo puede notar. Claro que la razón de los productores italianos, se basa en “querer distinguirse en lo más de lo más”.

Desde el punto de vista de la Salud, lo que es importante es la presencia de grasa saturada/no saturada y la cantidad y calidad de los fenoles en el Aceite de Oliva Virgen Extra. Atributos que solamente están en este tipo de aceites de oliva virgen extra (Aove en español, Evoo en inglés)

Con respecto a las grasas, cuantas menos grasas saturadas, mejor es un aceite. En el Concurso WBHEC 2019/2020 tenemos que, por segundo año consecutivo, los Aoves de la variedad Coratina (italiana) marcan un antes y un después sobre la Salud, al marcar 11,8 de grasas saturadas. La Coratina, se da fundamentalmente en la zona de Perugia (Umbría – Italia) y que tan magistralmente están reproduciendo en Chile (región de O`Higgins). Esa nota de 11,8 de valor de grasas saturadas marca el nivel de saludabilidad de los Aceites de Oliva Virgen Extra. Los restantes productores deberían de seguir en sus almazaras, esas líneas saludables.

Con respecto a los fenoles debemos señalar que los más importantes son el Tirosol y el Hidroxitirosol, que son como los precursores. Y luego la Oleuropeina que es la que da el sabor amargo de los aceites. Entre medio aparecen los componentes las formas dialdehídicas de la aglicona de la Oleuropeína y la forma dialdehídica de la aglicona del ligustrósido y los derivados secoiroideos.

Y finalmente la Oleaceina que va muy pegada al componente que nosotros destacamos como fundamental, que es el Oleocanthal.

De todos los componentes el más activo desde el punto de vista de Salud, es el Oleocanthal. Descubierto en 1999 por el psicobiólogo Gary Beauchamp, Director del Monell Center de Philadelphia. Beauchamp descubrió en un congreso de química molecular celebrado en Italia en 1999, un sabor especial en un Aceite de Oliva Virgen Extra, muy parecido al Ibuprofeno. Ese mismo fármaco lo estaban probando en su laboratorio de Philadelphia (Estados Unidos) en un jarabe para niños. Beauchamp y colaboradores investigaron durante casi cinco años y al final descubrieron que el “decarboximetil ligustrosido aglicona” conocido desde entonces como Oleocanthal tenía las siguientes propiedades: era un potente antiinflamatorio similar a los derivados de la Cox 1 y Cox 2. Igualmente descubrieron que 250 mg de ibuprofeno eran in vitro similares a 50 mg de Oleocanthal. Posteriormente (2015) Roberta Rae y colaboradores descubrieron en la Universidad Davis de California que el Oleocanthal tenía efectos antiagregantes en dos experiencias con humanos. También en 2015 Paul Breslin, Legendre y Foster, descubrieron que el Oleocanthal in vitro mataba células cancerosas en 30 minutos sin afectar a las células sanas. Finalmente (2017) las investigaciones in vivo y animales de investigación (ratones), demuestran que el Oleocanthal tiene efectos beneficiosos sobre la Enfermedad de Alzheimer (Amal Kaddoumi de la Universidad de Auburn, Estados Unidos).

Queda claro que tanto las grasas saturadas/insaturadas como los fenoles y finalmente el Oleocanthal, marcan las líneas de saludabilidad de un Aceite de Oliva Virgen Extra, y eso es lo que se busca desde hace cuatro años en el Concurso Internacional WBHEC.

Dr. José A. Amérigo

Presidente de la Oleocanthal International Society. MD. PhD