Recomendaciones

  • Evite la leche y todos los productos lácteos, excepto el yogur. Esta es la medida más importante para cualquier persona que tenga intolerancia a la lactosa. Consuma leche de soja en vez de leche, y queso de soja en vez de queso de leche. En especial, no consuma alimentos que contengan lactosa con el estómago vacío.
  • Incluya yogur en su dieta. El yogur es el único producto lácteo que es beneficioso para las personas que tienen intolerancia a la lactosa. Como los cultivos del yogur digieren la lactosa que este contiene, la lactosa no plantea ningún problema. Además esos cultivos favorecen la digestión general. Asegúrese de consumir únicamente yogur que contenga cultivo de bacilos vivos. La mejor opción es el yogur hecho en casa.
  • Consuma abundantes alimentos ricos en calcio, como albaricoque, melazas, brócoli, zumo de naranja  fortificado con calcio, higos secos, ruibarbo, espinaca, tofu y yogur. También son provechosos los suplementos de calcio.
  • Hable con su farmacéutico antes de tomar cualquier medicamento, pues muchas pastillas contienen lactosa.
  • Durante los ataques agudos, no consuma ningún alimento sólido pero tome mucha agua de buena calidad para reemplazar los minerales perdidos.
  • Lea cuidadosamente las etiquetas de los productos y evite los que contengan lactosa. A muchas clases de alimentos procesados les agregan lactosa, entre ellos panes, sopas enlatadas y en polvo, galletas, mezclas para tartas, carnes procesadas y mezclas en polvo para bebidas (por ejemplo, cafés con sabores).
  • Si usted está embarazada y tiene antecedentes familiares de intolerancia a la lactosa, piense seriamente en la posibilidad de amamantar a su bebé. Si eso no es posible, opte por alguna formula no Láctea para bebé como, por ejemplo, algún producto a base de soja.

Descripción

La intolerancia a la lactosa es la incapacidad de digerir el azúcar de la leche debido a la falta o a deficiencia de lactasa, una encima que se produce en el intestino delgado y que descompone la lactosa en glucosa y galactosa. Cuando una persona que tiene intolerancia a la lactosa consume leche o cualquier producto lácteo, una parte de la lactosa que contiene el producto, o toda, permanece sin digerir, retiene fluido y se fermenta en el colon. Esto da por resultado diarrea, gases y cólicos abdominales. Los síntomas se suelen presentar entre treinta minutos y dos horas después de consumir el producto lácteo.

El grado de intolerancia a la lactosa difiere entre las personas. La intolerancia a la lactosa es una condición normal para la mayoría de los adultos del mundo entero. Solo los caucásicos que descienden del norte de Europa suelen conservar la capacidad de digerir la lactosa después de la infancia. La deficiencia de la enzima lactasa puede deberse a trastornos gastrointestinales que afectan al tracto digestivo, como enfermedad celiaca, síndrome de intestino irritable, enteritis regional o colitis ulcerativa. La deficiencia de lactasa también puede presentarse en ausencia de esta clase de trastornos y no se conoce ninguna manera de prevenirla.

Aunque es muy poco común, la intolerancia a la lactosa se puede presentar en los niños. En los infantes, suele presentarse tras un ataque severo de gastroenteritis, enfermedad que deteriora el recubrimiento intestinal. Entre los síntomas de intolerancia a la lactosa en los infantes están diarrea espumosa con pañalitis, lento aumento de peso, lentitud en el desarrollo y vómito.

La intolerancia a la lactosa produce malestar y alteraciones digestivas; sin embargo, no constituye una amenaza para la salud y es de fácil manejo mediante modificaciones dietéticas.