RECOMENDACIONES

A la primera señal de acidez estomacal, tome uno o dos vasos de agua grandes. Esto suele aliviar la acidez porque extrae el ácido del esófago.

Tome un vaso grande de agua cada tres horas durante el día, incluso si no tiene sed.

Haga varias comidas pequeñas al día.

Incluya en su dieta fibra adicional.

No consuma alimentos muy condimentados, y no tome suplementos enzimáticos que contengan ácido clorhídrico.

Evite las grasas y los alimentos fritos. Esta clase de alimentos demoran la digestión y hacen que el estómago tarde más en desocuparse. También debe evitar el café, el té, el alcohol, las colas y el cigarrillo.

No levante objetos pesados ni se doble. Déle al estómago por lo menos dos horas para desocuparse antes de levantar algún objeto o de realizar alguna actividad pesada. Para evitar la presión abdominal, doble el cuerpo con las rodillas y no con la cintura.

No utilice prendas apretadas en la cintura.

Evite el estreñimiento y el esfuerzo excesivo durante la evacuación del vientre.

No consuma ningún alimento tres horas antes de acostarse. Si siente indigestión frecuentemente por la noche, levante la cabecera de su cama un poco.

Si experimenta acidez estomacal, no se acueste durante el día. Permanezca sentado o de pie ayuda a mantener los ácidos dentro del estómago.

Consulte con el médico si experimenta acidez estomacal con frecuencia, pues como este trastorno produce síntomas similares a los de algunas enfermedades cardiacas, es preciso descartar la existencia de problemas de corazón.

Descripción

La hernia hiatal es una condición en la cual el estómago presiona, o se hernia, hacia arriba a través de una apertura en el diafragma y se introduce en el tórax.

Este problema, que suele deberse a una anomalía congénita, se asocia con reflujo gastroesofágico. El reflujo gastroesofágico es un trastorno en el cual el músculo que rodea la unión del estómago y el esófago deja de funcionar correctamente y, por tanto, los alimentos y los ácidos se devuelven desde el estómago hacia el esófago. Cuando esto ocurre, los tejidos del esófago se irritan, se produce acidez estomacal y, en algunas ocasiones, expectoración de mucosidad sanguinolenta.

Entre los síntomas más frecuentes de la hernia del hiato están acidez estomacal y eructos. Cuando el ácido estomacal asciende hasta la garganta, se puede experimentar sensación de ardor y gran malestar detrás del esternón.

Se calcula que el 5º por ciento de las personas mayores de cuarenta años sufren de hernia hiatal. Sin embargo, muchas ni siquiera lo saben. Las hernias pequeñas prácticamente no ocasionan problemas; el reflujo se relaciona más que todo con las hernias de mayor tamaño. La hernia del hiato suele ir acompañada de úlceras. El reflujo ácido puede producir ulceración del esófago.

Las úlceras también se pueden presentar en el duodeno (la parte inicial del intestino delgado) y en el estómago.