RECOMENDACIONES

Haga una dieta de frutas y verduras crudas durante dos a cuatro semanas.

Incluya alcachofas en su dieta. La alcachofa protege el hígado. En la tiendas de dietética puede conseguir extracto de alcachofas.

Tome “bebidas verdes”, zumos de zanahoria y de remolacha.

Beba únicamente agua embotellada.

No consuma alcohol.

Evite todas las grasas, el azúcar y los alimentos muy procesados.

No consuma pescado ni mariscos crudos.

Evite la proteína de origen animal.

Así mismo, evite los químicos y los aditivos de los alimentos.

Descanse mucho en cama.

Para evitar que la infección se propague, el paciente de hepatitis A debe permanecer aislado. La persona que cuida al paciente debe lavarse las manos a menudo, al igual que su ropa.

La ropa de cama y las prendas de vestir del paciente de hepatitis A no se deben mezclar con la ropa de los demás miembros de la familia; se deben lavar con agua caliente y con un desinfectante.

Debido a que los excrementos son infecciosos, el baño debe descontaminarse con frecuencia. Los inodoros y los pisos se deben lavar con un desinfectante.

Al viajar se debe tener especial cuidado con el agua y con los alimentos contaminados con agua.

No tome ningún medicamento que no le haya recetado su médico. Lea detenidamente la información que viene en sus medicamentos y revise con especial cuidado lo referente al riesgo de intoxicación hepática.

Descripción

HEPATITIS

La hepatitis es la inflamación del hígado, usualmente a causa de una infección viral. El hígado aumenta de tamaño, se vuelve sensible al tacto y deja de funcionar normalmente. En consecuencia, las toxinas que deberían ser eliminadas por el hígado se acumulan en el organismo, y se altera tanto el procesamiento como el almacenamiento de algunos nutrientes.

Entre los síntomas de la hepatitis están fiebre, debilidad, náuseas, vómito, dolor de cabeza, inapetencia, dolores en los músculos y en las articulaciones, somnolencia, coloración oscura de la orina, coloración clara de la deposición, malestar abdominal y, con frecuencia, ictericia (coloración amarilla de la piel) y aumento de las enzimas hepáticas de la sangre. También se pueden presentar síntomas parecidos a los de la gripe, que pueden ser leves o severos.

La hepatitis se clasifica según el virus implicado. En los últimos quince años, los científicos han identificado los virus responsables de tres tipos de hepatitis, llamadas hepatitis A, hepatitis B y hepatitis C. Hay, además, otras clases de hepatitis menos comunes, llamadas hepatitis E, hepatitis no A no B. Todas son contagiosas.

La hepatitis A, también conocida como hepatitis infecciosa se contagia fácilmente mediante el contacto persona a persona, y a través del contacto con la comida, la ropa, la ropa de cama y otros artículos. Esta clase de hepatitis es contagiosa entres dos y tres semanas antes de que se presente la ictericia, y una semana después. Cuando el individuo ha sufrido un ataque de hepatitis A, se vuelve inmune a esta enfermedad.

La hepatitis B, también llamada hepatitis sérica, se propaga mediante el contacto con sangre infectada (por ejemplo, a través de transfusiones con sangre contaminada, o por el uso de jeringas o agujas contaminadas) y algunas actividades sexuales.

Se calcula que un 5 por ciento de personas y hasta el 85% de los homosexuales en el mundo occidental, están infectados con hepatitis B. Sin embargo, la mayoría de los casos de hepatitisB pasan inadvertidos. En el 10 por ciento de casos la enfermedad se vuelve crónica, cicatrizando el tejido hepático lo que vuelve al hígado más vulnerable al cáncer

La hepatitis C, representa entre el 20 y el 40 por ciento de todas las hepatitis, y entre el 90 y el 95 por ciento de las hepatitis que se contraen mediante transfusiones sanguíneas.

Actualmente existen pruebas para detectar en sangre donada,  la presencia de anticuerpos contra la hepatitis C, un importante avance para la seguridad de las existencias de sangre. Sin embargo, como los anticuerpos pueden demorar en desarrollarse hasta seis meses en la persona que ha adquirido la infección, por ahora es imposible identificar toda la sangre que está infectada.

La hepatitis C también se puede contraer mediante el uso de drogas intravenosas, el contacto sexual, las grietas de la piel y las membranas mucosas.

Aparte de los distintos tipos de hepatitis viral, existe la hepatitis tóxica, que es producida por exposición a sustancias químicas, principalmente mediante inyección, ingestión o absorción de toxinas a través de la piel.

Ejemplos de fuertes agentes hepatotóxicos son los hidrocarburos clorurados y el arsénico. En la hepatitis tóxica, el grado de exposición a la toxina determina el daño que sufre el hígado.