Recomendaciones

  • Si decide utilizar algún suplemento de fibra, empiece  con una cantidad moderada y auméntela poco a poco. Si empieza con una cantidad demasiado alta, podría presentar gases, sensación de llenura, diarrea y dolor abdominal.
    Nota: La fibra en suplemento no se debe tomar junto con otros suplementos o medicamentos, sino por separado.
  • Consuma alimentos con alto contenido de fibra, como frutas frescas y casi todos los vegetales. Los siguientes alimentos son provechosos: manzana, remolacha, nueces de brasil, brócoli, alimentos de la familia del repollo o berza, zanahoria, judía verde, pera y guisantes. Para prevenir y tratar las hemorroides, quizás lo más importante es hacer una dieta alta en fibra.
  • Beba abundantes líquidos, especialmente agua. El agua es la mejor sustancia y la más natural para ablandar la materia fecal. Además, previene el estreñimiento.
  • Evite las grasas y los productos de origen animal. Las dietas ricas en proteínas y en carne roja son especialmente difíciles para el tracto digestivo.
  • Aprenda a no estresarse cuando vaya a evacuar. Mantenga limpio el intestino y evite el estreñimiento.
  • Lave frecuentemente el área afectada con agua caliente. Un baño diario de agua caliente durante quince minutos es una gran ayuda. No le agregue al agua aceites ni espumas, pues pueden irritar los tejidos, ya sensibles. Lo que reduce la inflamación y alivia el dolor es el agua caliente.
  • Los baños de asiento calientes son especialmente provechosos. Dese todos los días un baño de asiento con minerales.  Hágase enemas para las hemorroides (Farmacia) o enemas de agua caliente que actúan rápidamente y alivian el malestar.
  • Haga ejercicio con regularidad, pero con moderación.
  • Para disminuir el sangrado de las hemorroides, consuma alimentos como alfalfa y verduras de hoja verde oscura por su alto contenido de vitamina K.
  • Si las hemorroides le sangren mucho, evite la anemia tomando suplementos de vitaminas y minerales. Para que su sangre se mantenga sana, tome un suplemento de hierro, junto con vitamina C y un complejo de vitaminas B.
  • No utilice laxantes fuertes. La mayor parte de esos productos inducen a pujar innecesariamente y crean condiciones similares a las de la diarrea. Además, los laxantes químicos no le aportan al organismo las sustancias sanas y beneficiosas de los productos naturales. Los laxantes pueden hacer que el intestino se vuelva dependiente de ellos para funcionar normalmente, es decir, se conviertan en un a especie de adicción. Si sufre de estreñimiento o si necesita hacer mucha fuerza al defecar, no utilice fórmulas químicas sino algún producto que ablande la materia fecal.
  • Aprenda a levantar correctamente los objetos. No doble la espalda sino las rodillas. No sostenga la respiración mientras levanta el objeto; esto le añade una presión enorme a los vasos sanguíneos hemorroidales. Más bien, tome bastante aire y suéltelo en el momento de levantar el objeto. Haga que los muslos realicen la tarea, no la espalda. En lo posible, no levante objetos pesados.
  • No permanezca sentado o parad durante periodos largos. Si no puede evitar estar sentado durante ratos prolongados, muévase y cambie de posición con frecuencia (esto también es bueno para la circulación, la espalda y las piernas). Pero, sobre todo, no utilice el cojín inflado en forma de salvavidas que se usaba antes. Usar esos cojines aumenta la presión en los vasos sanguíneos afectados por las hemorroides, lo cual agrava la inflamación y el sangrado.
  • Si los tratamientos caseros no lo alivian, consulte con su médico, especialmente si el problema es recurrente y e sangrado persiste. Aun cuando la cantidad de sangre que se pierde puede parecer insignificante, perder sangre incluso lentamente produce a la larga anemia y problemas relacionados con esta enfermedad. Así mismo, el sangrado rectal persistente puede conducir a infecciones e incluso, comprometer el sistema inmunológico.

Descripción

Las hemorroides son dilataciones venosas en el ano y en el recto (la porción final del colon). Las hemorroides se parecen mucho a las venas várices, pues se dilatan y pierde elasticidad, lo que lleva al desarrollo de protuberancias en el conducto anal. Entre los factores que suelen producir y agravar las hemorroides están permanecer sentado o parado durante periodos largos, levantar objetos pesados (o levantar objetos relativamente livianos, pero de manera inadecuada), hacer mucho esfuerzo para evacuar el intestino (especialmente cuando hay estreñimiento, aun cuando la diarrea acompañada de espasmos involuntarios también puede exacerbar el problema), embarazo, obesidad, falta de ejercicio, mal funcionamiento del hígado, alergias alimentarias y consumo insuficiente de fibra en la dieta.

Entre los síntomas más comunes de las hemorroides están prurito, escozor, dolor, inflamación, irritación, exudación y sangrado. El Sangrado rectal puede ser atemorizante, pero aunque indica que algo anda mal en el sistema digestivo, no es necesariamente señal de una enfermedad grave.

Dependiendo de la ubicación, la severidad, el dolor y el malestar que producen, las hemorroides corresponden a las siguientes clasificaciones.

  • Internas. Las hemorroides internas se localizan dentro del recto y no suelen ser dolorosas, especialmente cuando se encuentran encima de la línea anorrectal. Sin embargo, tienden a sangrar. Cuando lo hacen, la sangres de color rojo brillante.
  • Externas. El término que se utilizaba antes para referirse a las hemorroides externas era “Almorranas”. Esta clase de hemorroides se desarrollan por debajo de la piel en la apertura de la cavidad anal. Cuando las hemorroides externas se inflaman, el tejido del área afectada se vuelve duro y sensible, y adquiere una coloración azulosa o púrpura. Estas hemorroides suelen ser sumamente dolorosas.
  • Prolapsadas. Este término se refiere a las hemorroides internas que colapsan y salen del ano, junto con mucosidad y sangrado abundantes. Las hemorroides prolapsadas se pueden trombosar, es decir, pueden formar coágulos internos que impiden que se contraigan. Las hemorroides trombosadas suelen ser sumamente dolorosas.

Solo los seres humanos presentan hemorroides. Ninguna otra criatura sufre de este problema. Esto podría indicar que nuestros hábitos dietéticos y nutricionales desempeñan un papel mucho más importante que cualquier otro factor en este trastorno. Entre el 50 y el 75 por ciento de la población de Estados Unidos desarrolla hemorroides en algún momento,  aunque mucha gente no se da cuenta de ello. Las hemorroides se pueden presentar a cualquier edad, pero tienden a ser mas frecuentes a medida que la persona envejece. Entre las personas jóvenes, las más susceptibles a las hemorroides son las mujeres embarazadas y las que han tenido hijos. En la tendencia a las hemorroides parece que interviene la herencia. Aun cuando pueden ser muy dolorosas, no suelen representar una amenaza seria para la salud.