RECOMENDACIONES

Para detener una hemorragia nasal anterior, haga lo siguiente:

1. Con mucha suavidad suénese la nariz para que salgan todos los coágulos de ambas fosas nasales.

2. Siéntese en un asiento e inclínese hacia delante (no incline la cabeza hacia atrás).

3. Con los dedos pulgar e índice, comprima durante diez minutos todas las partes blandas de la nariz. La presión debe ser firme, pero no debe producir dolor.

4. Aplíquese hielo o un paño frío en la nariz, el cuello y las mejillas. Esto se puede hacer mientras se aplica la presión y después de aplicar la presión.

5. Acuéstese mientras la hemorragia se detiene. Absténgase de realizar cualquier actividad física durante unas cuantas horas, y evite el ejercicio vigoroso durante por lo menos dos días.

Si sospecha que se trata de una hemorragia nasal posterior, visite a su médico. Este tipo de hemorragia requiere atención médica.

No se suene durante por lo menos doce horas después de que la hemorragia haya cesado, porque podrían desprenderse los coágulos que detienen el sangrado.

Cuando la hemorragia está bajo control, aplíquese una pequeña cantidad de vitamina E en los tejidos afectados (abra una cápsula y aplíquese suavemente el aceite dentro de la nariz). Si no tiene vitamina E, utilice un poquito de vaselina. Si desea, introdúzcase en la nariz un trocito de gasa para evitar que la sangre salga.

Mientras se mejora, consuma abundantes alimentos ricos en vitamina K, que es esencial para la coagulación normal de la sangre. Buenas fuentes de vitamina K son alfalfa, kale y todos los vegetales hojosos de color verde oscuro.

Evite los alimentos ricos en salicilatos, sustancias parecidas a la aspirina que se encuentran en el té y el café, así como también en la mayoría de las frutas y en algunos vegetales. Entre los alimentos que se deben evitar están manzana, albaricoque, almendras, todas las fresas, cerezas, pepinos, uvas, menta, duraznos, ciruelas, pasas,  y tomates.

Para contrarrestar la sequedad de los conductos nasales, especialmente durante el invierno, de vez en cuando aplíquese dentro de las fosas nasales agua tibia en aerosol.

A fin  de evitar la hemorragia nasal, incremente la humedad del ambiente, en especial durante el invierno. Utilice un humidificador o un vaporizador, o coloque una olla con agua cerca de un radiador.

Cuando estornude, mantenga abierta la boca.

Si presenta hemorragia nasal con mucha frecuencia, consulte con su médico. La hipertensión arterial suele ser la causa de las hemorragias nasales frecuentes, y se debe tratar.

Si usted es propenso a las hemorragias nasales, le conviene tomar un suplemento de hierro para reconstruir la sangre. El hierro es un importante componente de la hemoglobina, un elemento vital de los glóbulos rojos de la sangre.

Advertencia: No tome suplementos de hierro, a menos que le hayan diagnosticado anemia.

Descripción

Cualquier lesión en los tejidos internos de la nariz puede producir hemorragia.

La lesión puede ser resultado de un golpe en la nariz, de la introducción de objetos extraños (incluidos los dedos), de un cambio abrupto de la presión atmosférica o, sencillamente, de sonarse la nariz con demasiada fuerza. La hemorragia nasal es frecuente en el invierno, pues la calefacción tiende a secar el aire. La sequedad excesiva puede hacer que las membranas nasales se cuarteen, formen costra y sangren.

En algunos casos de epistaxis –término médico para la hemorragia nasal- se asocia con enfermedades. La arteriosclerosis, la presión arterial alta, la malaria, la fiebre escarlatina, la sinusitis y la fiebre tifoidea ocasionan hemorragia por las fosas nasales que puede llegar a ser grave y producir una pérdida significativa de sangre. Las enfermedades que aumentan la tendencia al sangrado, como hemofilia, leucemia, trombocitopenia (concentración anormalmente baja de plaquetas en la sangre), anemia aplásica o enfermedades hepáticas, también inciden en la hemorragia nasal.

La hemorragia nasal es mucho mas frecuente en los niños que en los adultos. Esto se debe en gran parte a que los niños son más dados a introducirse los dedos y otros objetos en la nariz. Además, los tejidos del organismo infantil, incluidas las membranas mucosas que recubren la nariz, son mas finos que los de los adultos y, por tanto, mas susceptibles a sufrir daño.

Dependiendo del origen del sangrado en el interior de la nariz, las hemorragias nasales corresponden a dos clasificaciones.

La hemorragia nasal posterior afecta fundamentalmente a las personas de edad avanzada y a las que sufren de presión arterial alta. En esta clase de hemorragia, la sangre proviene de la parte posterior de la nariz y corre por detrás de la boca hacia la garganta, sin importar la posición en la cual se encuentre la persona. En este tipo de hemorragia la sangre suele ser de color rojo oscuro, aunque también puede ser de color rojo brillante. Cuando la hemorragia es severa, la sangre también puede fluir por las fosas nasales.

En la hemorragia nasal anterior la sangre fluye desde la parte frontal de la nariz y es de color rojo brillante. Este tipo de hemorragia, al cual corresponde la gran mayoría de los casos, suele originarse en trauma del tejido nasal.

Cuando la persona se para o se sienta, la sangre fluye de una o de ambas fosas nasales. Cuando la persona se acuesta sobre la espalda, la sangre fluye hacia atrás, es decir, hacia la garganta. A pesar de que este tipo de hemorragia nasal es atemorizante porque da la sensación de que brota una cantidad excesiva de sangre, en realidad no suele revestir ninguna gravedad y la sangre que se pierde es poca.