Recomendaciones

  • Para prevenir la deshidratación y purificar el organismo de toxinas, toma abundantes líquidos, especialmente jugos frescos, té de hierbas, sopas y agua de buena calidad.
  • Tome sopa caliente de pollo o de pavo. Este tradicional remedio de las abuelas sigue dando buenos resultados hoy en día. Agréguele a la sopa una pizca de pimienta de cayena para prevenir o aliviar la congestión.
  • Duerma y descanse todo lo que pueda.
  • No utilice aspirina ni haga gargarismos de aspirina para tratar el dolor de garganta. Cuando se aplica directamente en las membranas mucosas, la aspirina no reduce el dolor y, en cambio, puede producir irritación.
  • El cinc no se debe tomar junto con frutas o jugos cítricos, pues disminuye su eficacia. En cambio, conviene consumir muchas frutas de otra clase.
  • No le dé aspirina a un niño que tenga gripe. Tratar una enfermedad viral con aspirina se ha relacionado con el síndrome de Reye, una complicación potencialmente peligrosa. Sustitúyalo por ibuprofeno.
  • Si usted toma bebidas alcohólicas así sea ocasionalmente, o si tiene alguna enfermedad hepática o renal, tenga cuidado con el analgésico acetaminofeno (paracetamol) se ha asociado con graves problemas hepáticos.
  • Si usted es mayor de sesenta y cinco años, visite a su médico. La gripe puede ocasionar complicaciones graves en las personas de este grupo de edad y existe vacunación estacional que ayuda a prevenirla.

Descripción

La gripe o influenza, es una infección viral altamente contagiosa del tracto respiratorio superior. Debido a que esta infección se puede propagar fácilmente al toser o al estornudar, las epidemias de gripe son muy comunes, especialmente en los meses de invierno. Recordar la reciente Gripe A. más de doscientos virus diferentes producen gripe e influenza. Como las cepas de estos virus cambian permanentemente, la vacunación contra la gripe ha tenido un éxito moderado a la hora de prevenir brotes de esta enfermedad.

Los síntomas se parecen mucho a los del resfriado común: dolor de cabeza, fatiga, dolores en el cuerpo y fiebre. Además, no es raro sentir un calor insoportable y a continuación, escalofrío y temblor. La influenza suele producir resequedad de la garganta y tos; también se pueden presentar nauseas y vómito. La persona que tiene gripe se siente tan débil y tan incómoda que pierde el apetito y la energía.

Aunque casi nunca es peligrosa para los adultos saludables menores de sesenta años, si vuelve a la persona más susceptible a la neumonía, a las infecciones de los oídos y a los problemas de los senos nasales. Entre las personas mayores de sesenta y cinco años, las infecciones respiratorias graves, como neumonía y gripe, son la quinta causa de muerte. Por este motivo, es indudable que es una infección grave para las personas de edad avanzada.