Recomendaciones

  • El 75 por ciento de su dieta debe constar de frutas y vegetales crudos, nueces crudas y semillas.
  • Asegúrese de ingerir una cantidad suficiente de calorías, proteínas y demás nutrientes. Los requerimientos nutricionales de la gente que sufre de fibrosis quística son hasta 50 por ciento más altos de lo normal. Tome suplementos por su aporte de enzimas, vitaminas y minerales necesarios.
  • Incluya en su dieta alimentos ricos en germanio, como ajo, hongos y cebolla. El germanio mejora la oxigenación de los tejidos a nivel celular.
  • Durante el verano tome líquidos en abundancia y aumente su consumo de sal.
  • No consuma alimentos que estimulen las secreciones de las membranas mucosas. Los alimentos cocidos y procesados generan excesiva acumulación de mucosidad y agotan la energía del organismo. Estos alimentos son más difíciles de digerir. No consuma productos de origen animal, productos lácteos, alimentos procesados, azúcar ni productos que contengan harina blanca.
  • Cuando tenga que tomar antibióticos toma acidophilus para reemplazar las bacterias “amigables”.

Descripción

La fibrosis quística es la enfermedad hereditaria más frecuente entre los norteamericanos de ascendencia europea –en especial del norte y el occidente de Europa- y afecta aproximadamente a treinta mil personas. Aunque se presenta en personas de todos los grupos étnicos, es muchísimo mas común en las personas de origen caucásico (su incidencia se calcula en una de cada dos mil cuatrocientas personas) que en los de origen africano (una de cada diecisiete mil personas). Esta enfermedad afecta prácticamente al mismo número de hombres que de mujeres.

El origen de la fibrosis quística es un defecto en un gen que codifica las instrucciones para una proteína que regula la entrada y la salida de sodio de las células de las glándulas exocrinas. En la mayoría de las personas que tienen fibrosis quística, las instrucciones genéticas omiten solo uno de los mil cuatrocientos ochenta aminoácidos que constituyen la proteína; es decir, una falla minima pero devastadora, pues afecta a muchas glándulas del organismo, entre ellas el páncreas, a las glándulas sudoríparas y a las glándulas de los sistemas digestivo y respiratorio.

Los síntomas de la fibrosis quística aparecen temprano en la vida. Las glándulas de los pulmones y de los bronquios producen grandes cantidades de mucosidad espesa y pegajosa que bloquea las vías pulmonares y atrapa bacterias nocivas, lo que da por resultado tos y respiración asmática crónicas, dificultades respiratorias e infecciones pulmonares recurrentes. Esas secreciones espesas obstruyen la liberación de enzimas pancreáticas, lo que deriva tanto en alteraciones digestivas como en malabsorción de los nutrientes y, en especial, en dificultad para metabolizar las grasas. Se puede presentar malnutrición, pues la falta de importantes enzimas digestivas impide que los nutrientes de los alimentos se absorban de manera apropiada. A su vez, esto puede producir dolor después de comer y, en el caso de los niños, impedir que aumenten de peso normalmente.

Las personas que sufren de fibrosis quística también pierden cantidades excesivas de sal a través de las glándulas sudoríparas. Estas personas suelen sudar profusamente y el sudor presenta concentraciones anormalmente altas en sodio, potasio y sales del ácido clorhídrico. Otros signos de fibrosis quística son deformaciones de los dedos de las manos y de los pies (a causa de la mala circulación), infertilidad; deposiciones voluminosas, grasosas y fétidas, y sabor salado en la piel. La persona puede presentar uno solo de estos síntomas, o todos.

El gen responsable de la fibrosis quística fue identificado en 1989. Todas las células humanas (excepto los glóbulos rojos de la sangre, los óvulos y los espermatozoides) contienen dos copias de este gen, porque de cada uno de los padres se hereda una. La fibrosis quística se presenta cuando las dos copias son anormales. Cuando una sola copia es anormal, pero la otra es normal, se dice que el individuo es portador. Ese individuo no manifiesta señales de fibrosis quística, pero puede transmitirle a su descendencia un gen defectuoso. Cuando los dos padres son portadores, la probabilidad de que el hijo herede la enfermedad es de uno a cuatro; la probabilidad de que se vea completamente libre del gen mutante también es de uno a cuatro, y la probabilidad que sea portador (como sus padres) es de uno a dos.

La identificación del gen responsable de la fibrosis quística les ha permitido a los investigadores empezar a desarrollar nuevos tratamientos y técnicas de diagnóstico. Actualmente una prueba permite determinar la presencia de genes defectuosos analizando células extraídas del interior de la mejilla. La presencia tanto de genes normales como de genes mutantes indica que el individuo es portador de la enfermedad. Si solo presenta genes mutantes, el individuo sufre de fibrosis quística.

La prueba que más se utiliza para detectar la presencia de esta enfermedad es la de electrolitos en el sudor. Esta prueba determina si la piel contiene cantidades excesivas de electrolitos (sales minerales cargadas eléctricamente), lo cual es muy frecuente en los pacientes de fibrosis quística. Cuando un niño que se alimenta adecuadamente no aumenta de peso, o cuando sufre de infecciones respiratorias recurrentes, lo mas indicado es hacerle una prueba de sudor. Los exámenes para detectar la fibrosis quística se recomiendan hoy en día solo para las personas con antecedentes familiares o con síntomas claros de enfermedad.

A menos que se diga otra cosa, las dosis que se recomiendan a continuación son para adultos. La dosis para los jóvenes de doce a diecisiete años debe equivaler a tres cuartas partes de la cantidad recomendada. La dosis para los niños de seis a doce años debe ser la mitad de la cantidad recomendada y la dosis para los menores de seis años, la cuarta parte.