Recomendaciones

  • Haga una dieta bien balanceada que conste de alimentos crudos y zumos frescos en un 50 por ciento. La dieta debe consistir más que todo en verduras, frutas, arroz integral, nueces crudas y semillas, pavo o pollo sin piel, y pescado de aguas profundas. Estos alimentos de alta calidad suministran nutrientes que renuevan la energía y fortalece el sistema inmunológico.
  • Haga cuatro o cinco comidas pequeñas al día para garantizar un ingreso constante de proteínas y carbohidratos, necesarios para el correcto funcionamiento de los músculos. Cuando el organismo no cuenta con suficiente combustible para producir energía, les roba a los músculos los nutrientes esenciales, lo que se traduce en dolor y en perdida de masa muscular.
  • Beba abundantes líquidos para eliminar del organismo las toxinas. Las mejores opciones son agua destilada al vapor y tés de hierbas. Los zumos frescos de vegetales aportan vitaminas y minerales necesarios.
  • Limite su consumo de pimientos, berenjena, tomate y patata Estos alimentos contienen solanina, que interfiere la actividad de las enzimas en los músculos y puede ocasionar dolor y malestar.
  • No consuma carne, productos lácteos ni alimentos ricos en grasas saturadas. Las grasas saturadas elevan el colesterol y afectan a la circulación. Además, promueven la reacción inflamatoria y aumentan el dolor. Evite también los alimentos fritos y procesados, los mariscos y los productos a base de harina blanca, como pan y pasta.
  • Elimine de su dieta la cafeína, el alcohol y el azúcar. Consumir azúcar en cualquier forma –incluidas la fructosa y la mil- propicia la fatiga, aumenta el dolor y altera el sueño. Si estos productos han formado siempre parte de su dieta, es posible que sus síntomas empeoren durante un lapso breve a causa de la “abstención”, sin embargo, usted experimentará después una notable mejoría.
  • Haga ejercicio con regularidad y con moderación. Caminar todos los días durante un rato y luego hacer unos cuentos ejercicio suaves de estiramiento es beneficioso. Si usted ha llevado una vida sedentaria, empiece lentamente y no exagere, pues sus síntomas podrían empeorar. Tenga en cuenta que lo que usted necesita es un poco de ejercicio todos los días y no una rutina extenuante dos o tres veces por semana. Cuando su organismo se acostumbre al ejercicio, es muy probable que sus síntomas mejores.
  • Descanse lo suficiente.. Trate de dormir por lo menos ocho horas cada noche.
  • A fin de estimular la circulación y aliviar la rigidez que se experimenta por la mañana, dése un  baño o una ducha de agua caliente. Una opción es alternar el agua fría y el agua caliente mientras se baña. Investigaciones recientes han demostrado que las duchas de agua fría ayudan a mitigar el dolor de la fibromialgia.

Descripción

La fibromialgia es una enfermedad reumática que se caracteriza por dolor muscular crónico sin una causa física clara. Suele afectar a la parte baja de la espalda, el cuello, los hombros, la parte posterior de la cabeza, la parte superior del pecho y/o los muslos, aunque puede afectar a cualquier parte del cuerpo. Las personas que sufren de fibromialgia dicen que sienten un dolor palpitante, quemante, punzante. El dolor y la rigidez son mas pronunciados en horas de la mañana, y pueden ir acompañados de dolor de cabeza crónico, sensaciones extrañas en la piel, insomnio, síndrome de intestino irritable y TMJ (temporomandibular joint síndrome, o síndrome de la articulación temporomandibular). Los pacientes pueden experimentar otros síntomas, como síndrome premenstrual, periodos menstruales dolorosos, ansiedad, palpitaciones, alteración de la memoria, vejiga irritable, sensibilidad cutánea, sequedad en los ojos y la boca, necesidad frecuente de cambiar la formula de sus lentes, vahídos y deterioro de la coordinación. Actividades como levantar objetos y subir escaleras se vuelven difíciles y dolorosas. La depresión suele formar parte del cuadro. Sin embargo, el rasgo más característico de la fibromialgia es la presencia de “puntos especialmente sensibles al tacto”. Se trata de nueve pares de puntos específicos donde los músculos presentan una sensibilidad anormal al tacto.

  • La vértebra inferior del cuello.
  • La inserción de la segunda costilla.
  • La parte superior del fémur.
  • El centro de la articulación de la rodilla.
  • Los músculos conectados a la base del cráneo.
  • Los músculos del cuello y de la parte superior de la espalda.
  • Los músculos del centro de la espalda.
  • Los lados del codo.
  • Los músculos superiores y exteriores de los glúteos.

La mayoría de las personas que sufren de fibromialgia también tienen un problema de sueño conocido como Anomalía-alpha-EEG, que consiste en que los periodos de sueño profundo son interrumpidos por lapsos de actividad cerebral similar a la de las horas de vigilia, lo que significa que la persona duerme mal. Algunos pacientes de fibromialgia sufren de otros trastornos del sueño, como apnea del sueño, movimientos involuntarios de las piernas, bruxismo y mioclonia del sueño (contracciones abruptas y rápidas de un músculo o grupo muscular durante el sueño o cuando la persona se esta quedando dormida). Por tanto, no debe sorprender que tantas dificultades para dormir hagan que la gente que sufre de fibromialgia también sufra de fatiga crónica, que puede ser desde leve hasta incapacitante.

Este problema de salud es mucho más común en las mujeres que en los hombres, y suele comenzar al principio de la edad adulta. En la mayor parte de los casos, los síntomas se presentan poco a poco y su intensidad va aumentando lentamente. Diversos factores pueden precipitar o empeorar los síntomas, como ejercicio vigoroso o falta de ejercicio, estrés, ansiedad, depresión, falta de sueño, trauma, temperaturas extremas y/o humedad, y enfermedades infecciosas. En la mayoría de los casos, los síntomas son tan severos que interfieren las actividades cotidianas. La fibromialgia incapacita a un número significativo de pacientes. La evolución de la enfermedad es impredecible. Mientras que algunas personas se mejoran sin ayuda, otras sufren crónicamente de la enfermedad o presentan ciclos alternativos de exacerbación y remisión de los síntomas.

La causa o las causas de la fibromialgia no se conocen. Hay motivos para creer que el sistema inmunológico in fluye en esta enfermedad, pujes entre estos pacientes se encuentran a menudo anomalías inmunológicas. Sin embargo, su relación con esta enfermedad no se ha llegado a comprender a cabalidad. Una alteración de la química cerebral también podría incidir, mucha gente que desarrolla fibromialgia tiene antecedentes de depresión clínica. Otras posibles causas pueden ser infección por el virus de Epstein-Barr (EBV), infección por el virus que produce mononucleosis infecciosa o infección por el hongo Candida Albicans.

El envenenamiento crónico con mercurio por las amalgamas dentales, la anemia, los parásitos, la hipoglucemia y el hipotiroidismo también podrían relacionarse con la causa de la fibromialgia. Expertos en el tema consideran que esta enfermedad se relaciona con el síndrome de fatiga crónica, trastorno que produce síntomas similares a los de la fibromialgia, salvo que en esta enfermedad el dolor muscular prevalece sobre la fatiga, mientras que en el síndrome de fatiga crónica la fatiga prevalece sobre el dolor muscular.

Debido a que las personas que sufren de fibromialgia presentan con frecuencia problemas de absorción de los nutrientes, sus requerimientos de todos los suplementos nutricionales son superiores a lo normal. Es preferible tomar las vitaminas y los suplementos en forma sublingual, pues se absorben mejor que en tableta o en cápsula.