Recomendaciones

  • Incluya en su dieta ajo y cebolla. Estos alimentos contienen aceites de quercetina y mostaza, que inhiben la acción de la lipoxigenasa, una enzima que promueve la liberación de un químico inflamatorio en el organismo. El ajo es, además, un antibiótico natural.
  • Beba abundantes líquidos. El agua pura, los tes de hierbas y las sopas son buenas opciones.
  • Evite los alimentos que propician la formación de mucosidad, como productos lácteos, alimentos procesados, azúcar, frutas dulces y harina blanca. Evite también los alimentos que producen gases, como fríjol, repollo y coliflor, entre otros. Lo mejor es hacer una dieta vegetariana.
  • No fume y evite los ambientes donde hay humo. El humo de cigarrillo es sumamente dañino. Si usted tiene bronquitis crónica, no espera mejorarse mientras no evite por completo las sustancias irritantes que hacen que las secreciones obstruyan las vías respiratorias.
  • Apórtele humedad al aire utilizando un humidificador o un vaporizador. También puede hacerlo colocando sobre un radiador una olla con agua. Limpie a menudo el equipo para evitar que se desarrolle bacterial.
  • Guarde cama al principio de la enfermedad, cuando hay fiebre. Cuando la fiebre se haya pasado y se sienta mejor, alterne entre el descanso y la actividad moderada para evitar que las secreciones se instalen en los pulmones.
  • Para reducir la inflamación y poder dormir, antes de acostarse colóquese sobre el pecho y la espalda calor húmedo, o una botella de agua caliente.
  • Para acelerar la recuperación, infle un globo varias veces al día. Una investigación demostró que tras ocho semanas de esta terapia, pacientes de bronquitis respiraban mucho mejor y se sientan menos ahogados.
  • Suplemente su dieta con vitamina C. Esta vitamina es esencial para las enfermedades infecciosas porque los glóbulos blancos de la sangre consumen grandes cantidades cuando combaten las infecciones.
  • Cuando tenga bronquitis no utilice medicamentos que supriman la tos. Toser es fundamental para eliminar las secreciones.
  • Consulte con su médico si se le desarrolla una tos severa y/o persistente, si tiene fiebre alta, respiración sibilante o asmática, debilidad y letargo, dificultad para respirar y/o dolor en el pecho, porque podría tratarse de una neumonía.

Descripción

Bronquitis es la inflamación u obstrucciones de los bronquios, es decir, los conductos respiratorios que conducen a los pulmones. Esa inflamación produce acumulación de mucosidad, además de tos, fiebre, dolor en el pecho y/o en la espalda, fatiga, dolor de garganta, dificultad para respirar y, a menudo, escalofrío y temblor súbito. Además de lo anterior, se puede presentar broncoespasmo (espasmo de los músculos  bronquiales), que frecuentemente va acompañado de inflamación de las membranas mucosas e hipersecreción de las glándulas bronquiales.

La bronquitis puede ser aguda o crónica. La bronquitis aguda suele ser producida por una infección bacteriana o viral, por clamidia, micoplasma o una combinación de agentes infecciosos. Normalmente sigue a las infecciones del tracto respiratorio superior, como resfriado o influenza. En la bronquitis aguda, el broncoespasmo se relaciona con infección vial (en vez de bacteriana). La mayoría de los pacientes de bronquitis aguda se recuperan completamente en pocas semanas. No obstante, hay casos en que la bronquitis aguda se puede convertir en neumonía. Las personas que sufren de alguna enfermedad crónica u otro problema debilitante de salud tienen más probabilidades de que esto les suceda.

La bronquitis crónica es el resultado de la irritación frecuente los pulmones a causa de la exposición al humo del cigarrillo u otra clase de emanaciones nocivas. Las alergias también pueden causar bronquitis crónica. Como la bronquitis crónica disminuye el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono en los pulmones, el corazón tiene que trabajar más para compensar esa situación. Con el tiempo, esto puede conducir a hipertensión pulmonar, aumento del tamaño del corazón y, por último, insuficiencia cardiaca.

La bronquitis crónica es una de las enfermedades que más atienen los otorrinolaringólogos, los alergólogos y los médicos generales. La medicina ocupacional sabe desde hace mucho tiempo que ambientes desfavorables fe trabajo aumentan la probabilidad de presentar infecciones respiratorias. Los factores climáticos y las epidemias de infecciones virales también aumentan el riesgo. Entre la gente que vive o trabaja en medios poco salubres, la sensación de ahogo suele agravarse por la humedad y el frío, por la exposición al polvo o, incluso, por infecciones respiratorias de poca importancia.