RECOMENDACIONES

Haga una dieta básicamente de vegetales no ácidos, frescos o cocinados, como brócoli, coles de Bruselas, repollo, zanahoria, apio, kale, espinaca y nabo. Hierva sus alimentos o cocínelos al vapor, a la parrilla o al horno.

Beba gran cantidad de líquido, como agua embotellada, tés de hierbas y zumos frescos. El zumo de repollo fresco es muy provechoso.

Agréguele papaya a su dieta. Mastique varias semillas para ayudarle a la digestión.

Durante los ataques agudos, consuma alimentos orgánicos para bebé, verduras al vapor y arroz integral.

Pruebe a eliminar de su dieta todos los productos lácteos (incluido el queso), el pescado, las salchichas duras y los productos con levadura, y fíjese si los síntomas disminuyen. Estos alimentos son ricos en histamina y muchas personas que padecen de la enfermedad de Crohn también presentan intolerancia a la histamina. La leche y otros productos lácteos también contienen carragenatos, un compuesto extraído del las algas marina rojas.

Se sabe que el carragen, que es ampliamente utilizado en la industria alimentaria por su capacidad estabilizadora de las proteínas de la leche, induce colitis ulcerativa en animales de laboratorio.

Evite el alcohol, la cafeína, las bebidas carbonatadas, el chocolate, el maíz, los huevos, los alimentos con aditivos o preservativos artificiales, los alimentos fritos o grasosos, la margarina, la carne, la pimienta, los alimentos condimentados, el tabaco, la harina blanca y todos los productos de origen animal, a excepción del pescado de carne blanca y de aguas claras.

Estos alimentos que irritan el tracto digestivo. También se deben excluir de la dieta los productos que forman mucosidad, como los alimentos procesados y refinados, y los productos lácteos.

Evite los carbohidratos refinados. No consuma cereales secos en caja, ni ningún producto que contenga azúcar en cualquier forma. Las dietas ricas en carbohidratos refinados se han relacionado con la enfermedad de Crohn. Estos alimentos se deben eliminar de la dieta.

Revise la deposición todos los días para ver si contiene sangre.

En lo posible, evite el estrés. Los pensamientos, el sistema nervioso y las funciones corporales están íntimamente conectados. Nuestros pensamientos y nuestras emociones afectan a nuestro organismo. Durante los ataques de esta enfermedad, repose.

Asegúrese de evacuar el intestino todos los días, pero no utilice laxantes fuertes Un enema suave le puede ayudar. Prepárelo agregándole a dos cuartos de agua tibia el contenido de un cuentagotas de extracto de hierba sin alcohol y una cucharadita de acidophilus no lácteo en polvo.

La acumulación de desechos corporales tóxicos constituye un medio adecuado para la proliferación de parásitos. El torrente sanguíneo también absorbe todos los días cascarilla de psyllium (zaragatona), pues su alto contenido en fibra ayuda a eliminar las toxinas antes de que se absorban.

Nota: La fibra suplementaria no se debe tomar junto con otros suplementos y medicamentos, sino por separado.

No se aplique supositorios rectales que contengan grasas hidrogenadas preparadas químicamente.

Si esta estreñido, hágase un enema de limpieza.

Utilice compresas calientes para aliviar el dolor abdominal

Descripción

La característica de la enfermedad de Crohn es la ulceración crónica y persistente de una o varias secciones del tracto digestivo. Esa ulceración afecta a todas las capas de la pared intestinal y a todo el sistema digestivo, desde la boca hasta el ano, así como también a los nódulos linfáticos.

Las secciones inflamadas se curan, pero dejan tejido cicatricial que estrecha los conductos. Esta enfermedad no es contagiosa. Su causa es incierta, pero se sabe que haber sufrido de alergias alimentarias aumenta el riesgo de contraerla y que, a la inversa, eliminar esas alergias suele aliviar los síntomas. Estudios indican que el daño producido por los radicales libres podría relacionarse con esta enfermedad, al igual que la falta de vitaminas C y E.

Entre los síntomas de la enfermedad de Crohn están:

 diarrea crónica,
 dolor en las regiones superiores e inferiores del abdomen,
• fiebre,
 dolores de cabeza,
 problemas de absorción de los nutrientes (y, por tanto, malnutrición),
 esteatorrea (exceso de grasa en la deposición, que la hace flotar y la vuelve pálida y voluminosa), y
 perdida de energía, de apetito y de peso.
 el sangrado crónico puede ocasionar anemia por deficiencia de hierro.
 cuando la pared intestinal ulcerada rezuma, se puede presentar peritonitis.
• durante la fase activa de la enfermedad son frecuentes las úlceras en la boca y en el ano.

Por el dolor, la diarrea, las nauseas, el vómito y los dolores de cabeza a menudo severos la persona que tiene la enfermedad de Crohn puede sentirse temerosa de comer. En algunas ocasiones esta enfermedad se diagnostica equivocadamente como apendicitis porque el dolor que produce se centre en el mismo sitio.

Además de la inflamación y la ulceración, la gente que sufre de la enfermedad de Crohn también puede presentar estrechamiento del intestino, lo cual lo obstruye parcialmente. También puede desarrollar fístula, es decir, conductos anormales y estrechos que se abren y conducen de un asa del intestino a otra o, incluso, a otros órganos.

La enfermedad de Crohn suele comenzar entre los catorce y los treinta años, aunque cada vez se sabe más casos de niños con la enfermedad. Los ataques por lo regular se presentan cada pocos meses o cada pocos años. En casos excepcionales la enfermedad aparece una o dos veces y nunca mas se vuelve a presentar.

Cuando la enfermedad dura muchos años se puede deteriorar la función intestinal. Y cuando no se trata se puede volver tan grave que constituye una amenaza para la vida del paciente, aparte de que el riesgo de cáncer aumenta hasta veinte veces.

La enfermedad de Crohn se parece a la colitis ulcerosa en muchos aspectos. Ambas producen inapetencia, dolor abdominal, malestar generalizado, pérdida de peso, diarrea y sangrado rectal.

La diferencia fundamental entre estas dos enfermedades es el grado de compromiso de la pared del tracto intestinal. Mientras que en la colitis ulcerosa se limita a la mucosa y a la submucosa, las dos primeras capas del recubrimiento del intestino adyacente al lumen (el conducto central), la enfermedad de Crohn también compromete las dos capas siguientes; la capa muscular y la capa de tejido conectivo que se halla debajo.