RECOMENDACIONES

Modifique su dieta para que el 50 por ciento consista en verduras y frutas. Además, consuma únicamente productos a base de granos enteros (no consuma productos que contengan harina refinada), nueces y semillas crudas.

Incluya en su dieta “bebidas verdes” preparadas con vegetales de color verde oscuro.

Consuma algas para enriquecer su dieta con hierro. El abundante sangrado menstrual que es tan común en las mujeres que sufren de endometriosis suele producir deficiencia de hierro.

Evite el alcohol, la cafeína, la grasa de origen animal, la mantequilla, los productos lácteos, los alimentos fritos, los alimentos que contienen aditivos, las grasas endurecidas, las  “comidas rápidas”, las carnes rojas, las aves de corral (excepto las que han sido criadas orgánicamente y no tienen piel), los alimentos refinados y procesados, la sal, los mariscos y el azúcar.

Ayune durante tres días cada mes antes de que se inicie el periodo menstrual. Tome agua embotellada  y zumos frescos.

Para aliviar el dolor, utilice una bolsa de agua caliente o dese un baño caliente. El calor relaja los músculos acalambrados que producen dolor.

Si usted está tomando medicamentos para la endometriosis, infórmele a su médico inmediatamente si aparecen síntomas nuevos o si los síntomas empeoran, pero especialmente si experimenta dificultad para respirar o dolor en el pecho o en las piernas.

Esos síntomas podrían indicar la presencia de un coágulo sanguíneo. Es importante que se haga chequear con frecuencia para detectar posibles efectos secundarios, como adelgazamiento de los huesos. No obstante, tenga en cuenta que los síntomas de la endometriosis suelen empeorar temporalmente cuando la mujer empieza a tomar medicamentos.

Durante la menstruación no utilice tampones sino toallas higiénicas. Los tampones aumentan la probabilidad de reflujo menstrual. Además, pueden agravar el dolor y los cólicos.

Descripción

La endometriosis es una enfermedad en la cual las células del endometrio (el recubrimiento del útero) se desarrollan también en otras partes de la cavidad abdominal.

La endometriosis produce una cantidad de síntomas diferentes, entre ellos:

dolor incapacitante en el útero,

la parte baja de la espalda y la cavidad pélvica antes y durante la menstruación;

dolor intermitente durante todo el ciclo menstrual,

dolor durante las relaciones sexuales,

sangrado excesivo durante la menstruación con grandes coágulos y fragmentos de tejido;

náuseas, vomito u estreñimiento durante la menstruación, e infertilidad.

Como el sangrado menstrual suele ser tan abundante, es frecuente la anemia por deficiencia de hierro. Las mujeres cuyo ciclo es inferior a veintisiete días y aquellas cuyo periodo menstrual es superior a una semana son las que más riesgo tiene de presentar anemia.

Al parecer, hay familias en las cuales las mujeres son más vulnerables a la endometriosis; normalmente la hija la hereda de la madre.

Los crecimientos de tejido endometrial por fuera de la cavidad uterina suelen presentarse en los ovarios, las trompas de Falopio, la vejiga, el intestino, el piso de la pelvis y/o el peritoneo (la membrana que recubre las pareces de la cavidad abdominal), así como también en el interior de la musculatura del útero.

El lugar donde se desarrolla con mas frecuencia la endometriosis es el fondo de la cavidad peritoneal pélvica, o cul-de-sac. La presencia de crecimientos endometriales por fuera del área pélvica no es común.

Durante el ciclo menstrual normal, las condiciones hormonales siempre cambiantes propician el crecimiento del endometrio en preparación para un posible embarazo. Ese mismo ciclo conduce a la maduración de un folículo de uno de los ovarios y a la liberación de un óvulo. Tejidos de la trompa de Falopio en forma de dedos minúsculos atrapan el óvulo, y los pequeños cilios (especie de pestañas vibrátiles) del interior de la trompa lo trasportan hacia el útero, cuyo recubrimiento en ese momento está esponjoso y bien irrigado de sangre. Si el óvulo no es fertilizado en el curso de las veinticuatro horas siguientes a su liberación, aproximadamente, el recubrimiento del útero se “muere”, se desprende y se expulsa por la vagina durante la menstruación.

Aunque no se asienten en el útero, los crecimientos anormales de endometriosis también reaccionan a los cambios hormonales que controlan la menstruación. Al igual que el recubrimiento uterino, esos fragmentos forman tejido cada mes, luego se descomponen y sangran.

Pero a diferencia del recubrimiento del útero, la sangre de esos crecimientos no tiene manera de salir del cuerpo. El tejido circundante absorbe esa sangre, un proceso comparativamente lento. Mientras tanto, la sangre se acumula en cavidades del organismo. Toda la secuencia, desde el sangrado hasta la absorción, puede ser dolorosa.

Con cada ciclo menstrual los crecimientos aumentan más de tamaño. Además, pueden originar nuevos crecimientos y forman adherencias y tejido cicatricial que se adhiere a los órganos pélvicos y los une. Este proceso contribuye al dolor de la endometriosis y puede ocasionar dolores severos en embarazos posteriores, pues el útero se agranda y hace que los órganos de la cavidad abdominal cambien de posición.

En algunas ocasiones la sangre se acumula y forma quistes, o sacos. Los quistes endometriales, o quistes “de chocolate”, son frecuentes en los ovarios. Generalmente contienen cantidades moderadas de sangre oxidada, que les da el aspecto de sirope de chocolate. Cuando un quiste se revienta se puede producir un dolor severo.

Debido a la que la endometriosis depende de los ciclos hormonales y a que el embarazo interrumpe temporalmente esos ciclos, muchas mujeres experimentan una mejoría durante el embarazo. Hay casos en los cuales la mejoría es permanente, quizás porque la interrupción del ciclo de crecimiento, sangrado y cicatrización les permite a los crecimientos curarse y desprenderse. Sin embargo, en otros casos el alivio solo es pasajero, y cuando el ciclo hormonal se normaliza los síntomas de la endometriosis vuelven a aparecer.

Nadie sabe cual es exactamente la causa de la endometriosis, pero hay varias teorías a este respecto.

La teoría del reflujo menstrual fue propuesta por John Sampson, MD., en 1.920. Según esta teoría, el flujo menstrual se devuelve a las trompas de Falopio y cae a la cavidad peritoneal, donde las células endometriales se instalan y se desarrollan. Aunque esta teoría pretende explicar la causa de la endometriosis, nunca se ha comprobado.

Según otra popular teoría, la endometriosis se produce cuando células endometriales se propagan a otras partes del organismo a través de conductos sanguíneos y linfáticos. Otra teoría postula que esta enfermedad es un trastorno congénito

A pesar de la falta de acuerdo sobre la causa de la endometriosis, hoy en día se sabe más acerca de esta enfermedad que nunca. Llamada en otra época enfermedad “de la mujer trabajadora”, porque afecta al 10 por ciento de la población femenina adulta, de todas las condiciones. Muchas mujeres no buscan ayuda médica porque consideran equivocadamente que sus síntomas son molestias menstruales normales.

La mayor parte de las mujeres que sufren endometriosis nunca han estado embarazadas y hasta el 30 por ciento de las mujeres que presentan infertilidad tienen endometriosis. Sin embargo, la relación exacta entre la infertilidad y la endometriosis no es clara. Entre los miembros de la comunidad médica se debate si la endometriosis causa infertilidad, el postergar el embarazo conduce a la endometriosis, o si existe una interacción entre esas dos posibilidades.

La laparoscopia es el procedimiento más utilizado para diagnosticar la endometriosis y generalmente no requiere hospitalización. Este procedimiento implica introducir por una pequeña incisión en el ombligo un minúsculo tubo óptico (laparoscopio) que le permita al medico explorar el interior de la cavidad abdominal.

El programa nutricional y las recomendaciones que siguen ayudan a mantener la endometriosis bajo control cuando es diagnosticada en sus primeras etapas.