Recomendaciones

  • Haga una dieta bien balanceada t ruca en nutrientes, en la que predominen los alimentos crudos.
  • Agréguele a su dieta bebidas rucas en proteína.
  • Evite los alimentos muy procesados y el azúcar en todas sus formas. Esos alimentos son fuentes inmediatas de energía, pero su consumo va seguido de un desánimo que puede aumentar el antojo incontrolable de consumir drogas.

Descripción

En una sociedad orientada hacia el consumo de drogas, como es la nuestra, al parecer existe una píldora para calmar prácticamente cualquier molestia.  Cuando uno tiene dolor de cabeza, lo único que hay que hacer para disponer de aspirina o acetaminofeno es buscar entre el botiquín de las medicinas. Cuando uno está ansioso o tiene dificultades para conciliar el sueño, sencillamente se toma un par de tranquilizantes. Y cuando a uno le inquietan los problemas maritales o laborales, puede ahogar las penas con un trago. En consecuencia, no debe sorprender que la adicción a las drogas sea un problema tan generalizado.

Se habla de adicción cuando el organismo se acostumbra tanto a la sustancia externa que no puede funcionar adecuadamente cuando no dispone de esa sustancia. Esta es la razón por la cual la persona adicta a una droga experimenta síntomas de abstención si se le priva abruptamente de ella. Entre los síntomas de abstención a las drogas están dolor de cabeza, insomnio, sensibilidad a la luz y al ruido, diarrea, oleadas de calor y de frío, sudor, depresión profunda, irritabilidad, pensamiento irracional y desorientación. Esto explica por que la vida  de los individuos adictos a alguna droga termina reducida a evitar el tormento de la abstención, es decir, a asegurarse el suministro ininterrumpido de esa sustancia. Esa necesidad de obtener la droga a toda costa conduce, a la larga, a la desintegración de la vida normal: relaciones interpersonales desbaratadas, pérdida del empleo e, incluso, conducta criminal.

El problema de la tolerancia a las drogas complica aun más el fenómeno de la adicción. A medida que pasa el tiempo, el individuo necesita cantidades cada vez más altas de la droga para obtener el efecto que desea y para evitar que se le presenten síntomas de abstención. Algunas personas ingieren dosis elevadas que mueren o terminan al borde de la muerte. Además el componente psicológico de la adicción suele ser tan poderoso como el componente físico. De hecho, la adicción que producen algunos tipos de drogas es completa o casi completamente una dependencia sicológica. Pese a que la dependencia sicológica no general síntomas físicos de abstención cuando se abandona la droga, si produce deseos irresistibles de consumirla que con frecuencia se siguen presentando mucho tiempo después de haber superado la adicción física.

El consumo de drogas suele empezar en la adolescencia. Aunque la percepción que los jóvenes tienen del alcohol y el cigarrillo ha cambiado de manera impresionante en los últimos años, siguen siendo dos de las drogas de más fácil disponibilidad. La mayoría de los jóvenes se inician en las drogas consumiendo alcohol y fumando cigarrillo antes de pasar a drogas más difíciles de conseguir (es decir, ilegales), como marihuana. Muchos jóvenes que utilizan drogas creen equivocadamente que drogas comunes, como alcohol y marihuana, no hacen daño. También creen que nunca se volverán dependientes de esas sustancias y que podrán dejarlas en cualquier momento. Infortunadamente, en vez de abandonarlas, muchos terminan consumiendo drogas más fuertes, entre ellas anfetaminas, heroína y cocaína. A pesar de que el tipo de droga más susceptible de abuso varía de un lugar a otro y de una época a otra, la mayoría de los expertos en este tema coinciden en que esa potente variante de la cocaína llamada crack representa un problema grave. El crack es menos costoso que la cocaína en polvo, es fácil de ocultar y produce euforia rápidamente. Es además, sumamente adictivo y se asocia con comportamiento violente y criminal. De acuerdo con informes de algunos diarios, el crack se ha filtrado, incluso, en escuelas de educación primaria.

Entre las señales de drogadicción está disminución del deseo de trabajar y/o de interactuar con los demás, somnolencia excesiva, falta de atención, oscilaciones frecuentes del estado de anímico, desasosiego, cambio de personalidad y pérdida del apetito. Las personas adictas a las drogas prefieren estar solas y se irritan con facilidad. Además, pueden presentar accesos de llanto y su manera de hablar es lenta y confusa. Las pupilas también pueden mostrar cambios.

El siguiente programa nutricional fue concebido para ayudarles a las personas que se están recuperando de la adicción a las drogas. A menos que se especifique otra cosa, las dosis recomendadas son para adultos. A los menores de diecisiete años se les debe administrar entre la mitad y tres cuartas partes de la cantidad recomendada.