Recomendaciones

  • Evite todas las carnes y los productos con proteína animal mientras no se haya mejorado. Los alimentos de origen animal contienen ácido úrico, que le impone a los riñones un esfuerzo excesivo que puede contribuir al dolor de espalda. No consuma, aceites, grasas, azúcar ni alimentos demasiado procesados.
  • Haga un ayuno.
  • Tan pronto como experimente dolor tómese dos vasos grandes de agua de buena calidad. Esto suele proporcionar alivio en cuestión de minutos. Los dolores musculares y de espalda a veces se relacionan con deshidratación. El organismo necesita como mínimo ocho vasos de agua todos los días para evitar la acumulación de desechos ácidos en los músculos y otros tejidos.
  • Si el dolor se presenta tras una lesión o un movimiento abrupto, aplíquese hielo durante las primeras cuarenta y ocho horas, y luego aplíquese calos. Utilice una cama dura. Para levantarse de la cama, dese vuelta hasta quedar de lado, encoja las rodillas, impúlsese para sentarse y también para incorporarse.
  • Para aliviar el dolor muscular de la espalda, dese un baño largo de agua bien caliente o aplíquese unas gasas calientes directamente en la espalda.
  • Cuando el dolor agudo haya cedido, haga ejercicios para fortalecer los músculos abdominales. Estos ejercicios sirven para prevenir nuevos episodios de dolor, pues los músculos abdominales ayudan a sostener la espalda. Los abdominales fortalecen estos músculos; nunca se deben hacer con las piernas estiradas en el suelo, sino con las rodillas dobladas.
  • Cuando esté sentado, mantenga las rodillas un poquito elevadas de las caderas, y apoye los pies en el suelo.
  • Al cargar alguna cosa en los hombros, cambie de hombro de vez en cuando. Cargar bolsos pesados en el hombro puede producir dolor de cuello, de espalda y de hombro.
  • Aprenda a reconocer el estrés y a manejarlo. Las técnicas de relajación son una gran ayuda.
  • Empuje los objetos pesados; nunca los tire hacia usted.
  • Utilice zapatos cómodos y bien fabricados. Cuanto más alto es el tacón de los zapatos, tanto mayor es el riesgo de sufrir dolor de espalda.
  • Cuando tenga que permanecer sentado durante un rato largo, no se quede en la misma posición. Muévase y cambie de posición.
  • Inclínese hacia delante doblando las rodillas. Levante los objetos ayudándose con las piernas, los brazos y el abdomen, no con los músculos de la región lumbar.
  • No levante objetos que pesen más de diez kilos. Si tiene que realizar alguna actividad cerca del suelo, no doble la cintura. Lo que debe hacer es ponerse en cuclillas.
  • No duerma sobre el abdomen con la cabeza sobre una almohada. Más bien, haga que su espalda descanse tendiéndose de lado con las piernas recogidas. De esta manera las rodillas quedan más o menos un centímetro más altas que la cadera. Duerma sobre un colchón duro y apoye la cabeza en una almohada. Si su colchón no es suficientemente duro, coloque una tabla entre el colchón de resortes y el colchón corriente.
  • Mantenga un peso saludable y haga ejercicio con moderación y regularidad. La falta de ejercicio causa dolor de espalda. Entre las actividades convenientes para la espalda están nadar, montar en bicicleta, caminar y remar.
  • Evite las siguientes actividades.
    – Béisbol, baloncesto, fútbol. Las reacciones veloces que exigen estos deportes implican girar y brincar de manera abrupta.
    – Bolos. Levantar un objeto pesado mientras la persona se inclina y gira es forzar demasiado la espalda.
    – Golf. El movimiento giratorio que requiere el swing y la tendencia del cuerpo a inclinarse a la altura de la cintura le imponen un gran estrés a la parte baja de la espalda.
    – Tenis. Este deporte le exige a la espalda esforzarse muchos porque el jugador debe detenerse y moverse de manera constante y a gran velocidad.
    – Levantamiento de pesas. Este es el deporte que tiene más probabilidades de hacer daño, pues le exige un esfuerzo enorme a la parte baja de la espalda y de la columna vertebral.
  • Si el dolor le dura más de setenta y dos horas, si irradia a las piernas o si se le presentan otros síntomas como pérdida inexplicable de peso, consulte con su médico. Si su dolor de espalda es crónico, consulte con un médico especializado en este problema y, especialmente, con uno que no se precipite a recomendarle una cirugía.
  • Si siente dolor en un lado de la región lumbar, si se siente enfermo y tiene fiebre, visite a su médico inmediatamente. Es posible que se trate de una infección renal.
  • Si el dolor se le presenta después de haber sufrido una lesión y va acompañado de pérdida súbita del control de la vejiga o del intestino; si tiene dificultad para mover alguna extremidad, o si siente dolor, adormecimiento u hormigueo en una extremidad, no se mueva y pida ayuda médica inmediatamente. Es posible que se haya lesionado la médula espinal.

Descripción

El dolor de espalda afecta casi al 80 por ciento de los adultos en algún momento de su vida, y es una de las causas mas frecuentes de hospitalización en el mundo occidental. El dolor de espalda puede tener diversas causas, entre ellas problemas de los músculos, los tendones, los huesos, los ligamentos o algún órgano, como el riñón. Las molestias y los dolores en la parte baja de la espalda pueden convertirse en un problema crónico. Lumbago es un término popular para referirse al dolor muscular en la parte baja de la espalda, cerca de la pelvis.

Durante mucho tiempo se creyó que el dolor de espalda era producido por degeneración de la columna vertebral o por alguna lesión, en especial daño de los discos intervertebrales. Los discos intervertebrales son estructuras localizadas entre las vértebras, que actúan como amortiguadores. Cada disco consiste en una capa exterior sólida y fibrosa que protege la parte inferior encargada de la amortiguación, que es blanda. Con el paso del tiempo, los discos empiezan a mostrar signos de envejecimiento y pueden lesionarse –incluso uno tan insignificante como estornudar- puede hacer que el disco se hernie, es decir, que la materia blanda del interior se salga y presione la médula espinal. Este problema se suele denominar equivocadamente “hernia de disco”. La hernia discal puede producir dolor de espalda intermitente o constante, pero severo. Sin embargo, no todos los dolores de espalda se deben a enfermedad de los discos intervertebrales. Hay que tener en cuenta que los discos intervertebrales de la mayoría de las personas mayores de cuarenta años –experimenten o no dolor de espalda- `presentan algún grado de degeneración. Mas aún, la mayor parte de los discos herniados o degenerados no producen síntomas.

Hoy en día se considera que la causa principal del dolor de espalda es, sencillamente, esfuerzo muscular excesivo. Aunque los síntomas se pueden presentar de manera súbita y pueden ser sumamente dolorosos, se trata de un problema cuya evolución demora largo tiempo. Cuando los músculos se contraen, se produce ácido láctico y ácido pirúvico como subproducto de la actividad muscular. La presencia de ácido láctico en los músculos es la causa del cansancio muscular que solemos experimentar después de cualquier actividad física intensa. Cuando niveles altos de esos ácidos se acumulan en los músculos se puede producir irritación, que eventualmente se convierte en dolor e interfiere la conducción de los impulsos eléctricos en el tejido muscular. Esto da lugar a un fenómeno llamado “inicio retardado del dolor muscular”. La deshidratación a menudo complica los problemas relacionados con la acumulación de ácido.

En la mayoría de los dolores de espalda también intervienen factores sicológicos, como problemas emocionales profundos y/o dificultad para manejar el estrés. Otros factores que se relacionan con el dolor de espalda son mala postura, calzado inapropiado, hábitos inadecuados al caminar, levantar mal los objetos pesados, ejercicio físico excesivo, deficiencia de calcio, sentarse de manera desgarbada y dormir sobre un colchón demasiado blando.

Los problemas de los riñones, de la vejiga y de la próstata también pueden conducir a dolores de espalda, al igual que el estreñimiento y los trastornos pélvicos de la mujer. Entre los trastornos crónicos que pueden ocasionar dolo de espalda están artritis, reumatismo, enfermedad de los huesos y curvatura anormal de la columna vertebral. Las fracturas no suelen ser la causa del dolor de espalda.