RECOMENDACIONES

Haga una dieta bien balanceada. Evite el chicle, el helado, las bebidas heladas, la sal y la excesiva exposición al sol.

Haga ejercicios de respiración profunda. La falta de oxígeno produce dolor de cabeza.

Elimine de su dieta los alimentos que contienen tiramina y el aminoácido fenilalanina. Luego vuélvalos a introducir en su dieta de uno en uno, y fíjese cual es el que le produce dolor de cabeza. La fenilalanina se encuentra en los edulcorantes artificiales, el aspartame (Equal, NutraSweet), en el glutamato de monosodio y en los nitritos (conservantes que se encuentran en las salchichas).

Entre los alimentos que contienen tiramina están bebidas alcohólicas, plátano, queso, pollo, chocolate, frutas cítricas, carnes frías, arenque, cebolla, mantequilla de maní, cerdo, pescado ahumado, vinagre, vino y productos con levadura recién horneados. La tiramina eleva la presión arterial y esto conduce a dolores de cabeza leves pero constantes.

Siempre se debe tratar la causa del dolor de cabeza y no el síntoma. Depender a largo plazo de calmantes como la aspirina, el acetaminofeno y otros analgésicos que se consiguen sin receta médica puede empeorar el dolor de cabeza crónico, pues inhibe la capacidad natural del cerebro de combatir el dolor. Si usted utiliza analgésicos sin prescripción médica más de cuatro veces por semana, pídale a su médico que le recomiende otras maneras de controlar el dolor.

Consuma fibra todos los días y hágase un enema una vez por semana.

Nota: La fibra en suplemento no se debe tomar junto con otros
suplementos y medicamentos, sino por separado.
Apenas comience un dolor de cabeza, hágase un enema de limpieza para eliminar toxinas que causan muchos dolores de cabeza, Cuando no se eliminan, el torrente sanguíneo puede absorber esas toxinas, que empiezan a circular por todo el organismo. Si el ayuno le produce dolor de cabeza, hágase un enema de retención de café…

Aplíquese compresas frías en el punto desde el cual irradia el dolor. Esto ayuda a aliviar el dolor de cabeza porque constriñe los vasos sanguíneos y calma los espasmos musculares. Introduzca en el congelador un paño húmedo durante diez minutos o utilice una compresa de gel fría.

Utilice una gasa, una botella de agua caliente o una toalla caliente para relajar los músculos del cuello y de los hombros. La tensón excesiva en esos músculos precipita dolores de cabeza por contracción muscular.

Para los dolores de cabeza producidos por congestión de los senos nasales, prueba a hacerse un masaje. Aplicar presión en áreas específicas de la cabeza despeja los senos nasales y disminuye la tensión. Masajéese las mejillas y los huesos que rodean los ojos tanto por encima como por debajo. Incline un poco la cabeza hacia delante para facilitar el drenaje de los senos nasales. También es provechoso aplicarse en los senos nasales compresas calientes o inhalar vapor.

Para evitar el dolor de cabeza, haga comidas pequeñas y consuma algún alimento entre las comidas para prevenir las oscilaciones fuetes del azúcar sanguíneo. Incluya en su dieta almendras, leche de almendras, berros, perejil, hinojo, ajo, cerezas y piña.

Trate de dormir un número suficiente de horas todas las noches. El inositol, el triptófano y/o el calcio ayudan a dormir bien cuando se toman a la hora de acostarse. También ayuda comer media toronja. No consuma frutas dulces ni ningún producto dulce después de las cinco de la tarde.

Si usted toma anticonceptivos orales y sufre de dolores de cabeza, hable con su médico sobre la posibilidad o bien de sustituir sus anticonceptivos por una fórmula baja en estrógeno, o bien de suspender las píldoras durante un tiempo. Los anticonceptivos orales pueden producir deficiencia de vitamina B6, lo que ocasiona dolores de cabeza y migrañas.

Si presenta cualquiera de los siguientes síntomas junto con el dolor de cabeza, consulte con su médico: visión borrosa, confusión, pérdida del habla, fiebre y rigidez del cuello, sensibilidad a la luz, presión detrás de los ojos que cede al vomitar, presión en el área de los senos nasales, palpitaciones en la cabeza y en las sienes, taquicardia, percepción alterada de los colores y sensación de que la cabeza va a explotar. Busque sin demora atención médica si lo ataca súbitamente un dolor de cabeza tan severo que parece un “trueno”, también acuda al médico si le da dolor de cabeza tras sufrir alguna lesión en la  cabeza, aunque solo se trate de una caída o de un chichón leve. El dolor de cabeza crónico que empeora después de toser, del esfuerzo físico  o de un movimiento abrupto también es motivo de consulta médica.

Si sus dolores de cabeza no son, sencillamente, dolores ocasionales producidos por tensión, lleve un diario durante por lo menos dos meses para facilitar el diagnóstico médico. Anote la hora, la severidad, la ubicación y la duración de cada dolor de cabeza. Además, describa el dolor: palpitante o leve pero constante,  oscilante de va y viene, etc.

Descripción

Prácticamente a todo el mundo le ha dado dolor de cabeza alguna vez. Entre las causas más frecuentes del dolor de cabeza están estrés, tensión, ansiedad, alergias, estreñimiento, consumo de café, fatiga ocular, hambre, presión en los senos nasales, tensión muscular, desequilibrios hormonales, trauma en la cabeza, deficiencias nutricionales, consumo de alcohol, medicamentos o tabaco, fiebre y exposición a agentes irritantes como polución, perfumes y lociones para después de afeitarse.

Expertos en este problema calculan que alrededor del 90 por ciento de todos los dolores de cabeza son producidos por tensión y que el 6 por ciento son migrañas. Desde luego, la causa de los dolores de cabeza por tensión es la tensión muscular. Las migrañas, en cambio, son producidas por mala circulación sanguínea hacia el cerebro. Otra variante son los dolores de cabeza en cluster; dolores severos y recurrentes que afectan casi a un millón de estadounidenses.

Los dolores de cabeza frecuentes suelen ser señal de que existe un problema de salud latente. La gente que a menudo experimenta dolor de cabeza puede estar reaccionando a determinados alimentos y aditivos alimentarios, chocolate, glutamato monosódico, sulfitos (utilizados en los restaurantes y en los  bares), azúcar, perros calientes, productos lácteos, nueces, ácido cítrico, alimentos fermentados (quesos, yogur), alcohol, vinagre y/o alimentos marinados. Otras posibles causas son anemia, problemas intestinales, trastornos cerebrales, bruxismo (rechinamiento de los dientes), hipertensión (presión arterial alta), hipoglucemia (bajo nivel de azúcar sanguíneo), sinusitis, curvatura de la columna vertebral, dosis excesivas y tóxicas de vitamina A, deficiencia de vitamina B y enfermedades de los ojos, la nariz y la garganta.