RECOMENDACIONES

Entre el 50 y el 75 por ciento de su dieta debe consistir en alimentos crudos, junto con semillas, cereales y panes de grano entero, nueces crudas, yogur desnatado y productos agrios. Consuma todos los días arroz integral y quesos desnatados y abundante fibra.

Tome muchos líquidos, incluso si no tiene sed. Al ir envejeciendo, nuestro “sistema de sed” deja de funcionar como debiera.

Evacue el intestino todos los días. Es importante que haga una dieta rica en fibra y que consuma productos integrales. También puede ser necesario que se aplique enemas.

Manténgase activo. Es importante hacer ejercicio, caminar, ocupar la mente y adquirir algún pasatiempo. Busque la compañía de otras personas y nuevas experiencias. Al ir envejeciendo, muchas personas se aíslan y se alejan de los demás porque esto las hace sentir más seguras y/o menos tensas. Sin embargo, esto puede conducir a la soledad y a la depresión.

Si para usted es difícil salir y desenvolverse, piense en la posibilidad de aprender a manejar un ordenador. Hay muchas actividades dirigidas a las personas mayores, que son fuente de compañía y de información.

Protéjase la cabeza contra posibles lesiones utilizando cinturón de seguridad cuando viaje en automóvil, y casco cuando se dedique a ciertas actividades, como montar en bicicleta.

Hágase un examen físico completo para determinar si la causa de sus síntomas es alguna enfermedad.

Descripción

Antes se pensaba que la demencia senil o senilidad era consecuencia inevitable del proceso de envejecimiento. Sin embargo, hoy en día se sabe que la senilidad es una enfermedad con bases físicas y, de hecho, no es demasiado común.

Se trata de un trastorno en el cual el funcionamiento cerebral, o algunos aspectos de su funcionamiento, declinan tanto que se produce incapacidad mental. Entre las consecuencias de la senilidad están falta de memoria, apocamiento, depresión, agitación, dificultad para asimilar información nueva y perdida de las reacciones emocionales normales. Este trastorno suele agravarse progresivamente. Entre las complicaciones que se pueden presentar están lesiones (fundamentalmente por caídas), nutrición inadecuada, estreñimiento y diversas infecciones.

La demencia puede originarse en diversas enfermedades que afectan al funcionamiento del cerebro. También se puede deber a deficiencias nutricionales, en especial cuando el individuo ha consumido alcohol o ha utilizado drogas de manera crónica o durante periodos muy largos.

Muchas personas que sufren de demencia senil, según el diagnóstico que han recibido, en realidad tienen seudodemencia.

Los síntomas de la seudodemencia se parecen mucho a los de la demencia, pero son causados por:

 depresión,
• sordera,
 tumor cerebral,
 problemas tiroideos,
• trastornos hepáticos o renales,
 uso de algunas drogas u otros problemas.

Para que el diagnóstico sea acertado es preciso que un profesional idóneo, de preferencia un especialista en este campo, le realice al paciente un examen físico y psicológico completo.

La demencia se considera incurable. No obstante, puede ayudar, hacer una dieta adecuada y tomar suplementos nutricionales. Los siguientes suplementos son provechosos para mejorar la función cerebral.

Cuando compre suplementos, evite los que tienen recubrimiento grueso y los de liberación gradual porque al organismo se le dificulta descomponerlos. Elija en cambio, productos líquidos, en polvo o en presentación sublingual.