RECOMENDACIONES

Consuma verduras frescas, legumbres (como lentejas, judías y garbanzos), arroz integral, nueces, semillas de girasol (pipas), pasas, higos, fresas, fresas y moras. Incluya en su dieta miel, que es rica en hierro y vitaminas B. Las personas que tienen enfermedad celiaca necesitan fibra y alimentos ricos en hierro y en vitaminas B.

No consuma productos dulces, alimentos procesados, productos lácteos, cubos para preparar consomés, chocolate ni aderezos embotellados para ensaladas.

Como la enfermedad celiaca afecta a la absorción de las vitaminas B y de las vitaminas solubles en grasa (A, D, E y K), es preciso tomar estos nutrientes. Es importante saber que el gluten se encuentra en muchos suplementos nutricionales. Lea las etiquetas cuidadosamente y compre solo suplementos hipoalergénicos, libres de trigo y levadura.

Cuando un niño presente síntomas de enfermedad celiaca, revise de la dieta todos los alimentos que contengan gluten y observe si mejora. También suspéndale la leche, pues con la enfermedad celiaca suele desarrollarse intolerancia a la lactosa. La enfermedad puede presentarse en los primeros meses de vida, dependiendo de la dieta del niño.

Evite absolutamente todos los alimentos que contengan gluten. Si puede comer, en cambio, arroz y maíz. Reemplace la harina de trigo por arroz, patatas, y harina de soja. Lea con detenimiento todas las etiquetas.

Esté atento a las fuentes “ocultas” de gluten, como proteína vegetal hidrolizada, proteína vegetal texturizada y todos los derivados de la avena, cebada,  trigo y centeno (incluyendo malta), algunas salsas a base de soja, vinagre, aditivos, excipientes y “saborizantes naturales”. No consuma perritos calientes ni salsas, cerveza, mostaza, ketchup, vinagre blanco, curry en polvo ni condimentos.

Descripción

La enfermedad celiaca, celiaquía o esprúe celiaco, es un trastorno poco común causado por intolerancia al gluten, un componente del trigo, la cebada, la avena y el centeno. Una persona de cada cinco mil en el mundo occidental sufre de esta enfermedad.

El gluten contiene una proteína llamada alfa-gliadina. En las personas que tienen enfermedad celiaca, esta proteína produce una reacción en la mucosidad que recubre el intestino. La vellosidad que recubre el intestino delgado sufre daño y destrucción, lo cual afecta a la capacidad del organismo de absorber nutrientes vitales. La malabsorción se convierte en un problema grave y la pérdida de vitaminas, minerales y calorías conduce a la malnutrición, a pesar de una dieta adecuada. La diarrea complica aun más el problema. Como la enfermedad celiaca altera la digestión, pueden desarrollarse alergias a algunos alimentos.

La enfermedad celiaca afecta tanto a los adultos como a los niños y puede presentarse a cualquier edad. Suelo aparecer cuando al niño se le dan cereales por primera vez, alrededor de los tres o cuatro meses de edad, Los primeros síntomas son:

• diarrea,
• pérdida de peso
• deficiencias nutricionales, como anemia.
• Otros síntomas son nauseas, inflamación abdominal; deposiciones abundantes, fétidas y a menudo pálidas y/o ligeramente amarillosas que flotan;
• depresión, fatiga, irritabilidad, calambres musculares y pérdida muscular, y dolor en las articulaciones y/o en los huesos.
• Los niños pueden presentar problemas de crecimiento, vómito e intenso escozor en la piel, al igual que una erupción cutánea roja y pruriginosa llamada dermatitis herpetiforme.
• Los bebés que tienen enfermedad celiaca suelen perder peso o aumentar de peso más lentamente de lo normal. Los infantes pueden presentar inapetencia, gases y deposiciones fétidas. Además, se ven anémicos y mal nutridos, y se le pueden desarrollar úlceras en la boca.

Como esta es una enfermedad muy poco frecuente y algunos médicos no están familiarizados con la diversidad de síntomas que se relacionan con la intolerancia al gluten, puede que se diagnostique no correctamente en un inicio. Por ejemplo, se suele diagnosticar equivocadamente como síndrome de intestino irritable o como colon espástico.

A veces los pacientes deben esperar largo tiempo antes de obtener un diagnóstico correcto, y no es raro que ellas mismas faciliten su diagnóstico gracias a que han oído o leído cosas que les han permitido identificar su propia enfermedad.

Si la enfermedad celiaca no se trata, se vuelve grave y pone en peligro la vida del paciente. Algunas de las dolencias que pueden complicar a largo plazo la enfermedad celiaca son:

• enfermedad de los huesos,
• alteración de los sistemas nerviosos central y periférico,
• hemorragia interna,
• enfermedad del páncreas,
• infertilidad,
• aborto espontáneo y trastornos ginecológicos.

La enfermedad celiaca también aumenta el riesgo de desarrollar linfoma intestinal y otros crecimientos malignos en el intestino. Algunos trastornos autoinmunes se han asociado con esta enfermedad, entre ellos:

o dermatitis herpetiforme,
o enfermedad renal (nefrosis),
o sarcoidosis (formación de lesiones en los pulmones, los huesos, la piel y otros órganos),
o diabetes mellitas dependiente de la insulina,
o lupus eritematoso sistémico,
o enfermedad de la tiroides y, pocas veces,
o hepatitis activa crónica,
o escleroderma,
o miastenia grave,
o enfermedad de Addison,
o artritis reumatoidea y
o síndrome de Sjogren,