RECOMENDACIONES

Haga una dieta que consista entre el 50 y el 75 por ciento de alimentos crudos. Consuma productor agrios, como yogur.

Evite los alimentos fritos, los productos lácteos, el azúcar, la harina, el chocolate, las nueces y los mariscos.

Lávese con champú y después del champú no se enjuague el cabello con agua, sino con una mezcla de vinagre y agua. Utilice un cuarto de taza de vinagre por cada cuarto de agua.

Si el médico le receta antibióticos, tome cantidades adicionales de vitaminas del complejo B. Tome además, algún suplemento de acidophilus para reemplazar las bacterias “amigables” que son destruidas por los antibióticos.

No se rasque el cuero cabelludo. Lávese el cabello con frecuencia y utilice un champú que no sea grasoso. Utilice para el cabello solamente productos naturales que no contengan químicos. No use jabones fuertes ni se aplique cremas o ungüentos grasosos.

Evite el uso diario de champús con selenio, aunque ayuden a controlar la caspa.

Si la caspa es un problema recurrente o los síntomas han empeorado, consulte con su médico.

Descripción

La caspa es un problema muy común del cuero cabelludo que se presenta cuando las células muertas se desprenden y producen molestas escamas blancas. La causa más frecuente de la caspa es la seborrea, una enfermedad inflamatoria de la piel que produce descamación y que es resultado de alteraciones de las glándulas sebáceas (productoras de grasa).

Factores como:

• estrés,
 enfermedad,
• desequilibrio hormonal,
 consumo inadecuado de carbohidratos y consumo de azúcar pueden precipitar la aparición de la caspa.

Otros factores que se ha asociado con este trastorno son

• deficiencias de nutrientes, como vitaminas del complejo B, ácidos grasos esenciales y selenio.

La caspa crónica puede tener relación con la calvicie y la caída general del cabello.