Recomendaciones

  • Incluya en su dieta granos, nueces, semillas y arroz sin descascarillar. Los cereales, son buena fuente de proteína. Consuma fibra.
  • Coma abundantes vegetales crucíferos, como brócoli, coles de Bruselas, y coliflor. Consuma también vegetales amarillos o anaranjados, como zanahoria, calabaza y batata. También ayudan a combatir el cáncer la manzana, las nueces de Brasil, el melón, las cerezas, las uvas, las legumbres (incluyendo garbanzos, lenteja y judía roja) y las ciruelas.
  • Cocine ligeramente todos los brotes (excepto los de alfalfa, que se debe consumir crudos).
  • Consuma cebolla y ajo, o tome ajo en suplemento.
  • Como todos los días diez almendras crudas. Las almendras contienen leatrile, una sustancia con propiedades anticancerígenas.
  • Tome frecuentemente jugo de remolacha (de la raíz y las hojas), de zanahoria (fuente de betacaroteno), y de espárrago. También son provechosos todos los jugos oscuros, como los de uva, y cereza negra. El zumo de manzana fresca también es beneficioso. Los zumos de fruta son más provechosos cuando se toman en la mañana, los de vegetales, cuando se toman en la tarde.
  • Beba únicamente agua de manantial o destilada al vapor. No beba agua del grifo.
  • No consuma ninguno de los siguientes alimentos: cacahuete o maní, comida rápida, alimentos refinados y procesados, grasas saturadas, sal, azúcar o harina blanca.
  • En vez de sal, use algas o un sustitutivo de potasio. Si es necesario, en lugar de azúcar utilice como edulcorante natural una pequeña cantidad de melaza o de miel. No consuma nada que contenga alcohol o cafeína. Evite todos los tes, excepto los de hierbas.
  • No consuma ninguna proteína animal; nunca coma, perritos calientes o carnes ahumadas o curadas. A medida que vaya mejorando, puede empezar a comer pescado tres veces por semana.
  • Restrinja su consumo de productos lácteos; basta con un poquito de yogur o kéfir.
  • Limite el consumo de productos de soja, pues contienen inhibidores enzimáticos. Sin embargo, no les elimine por completo de su dieta.
  • Hágase enemas de café todos los días para ayudarle al organismo a eliminar las toxinas. Dos o tres veces por semana hágase enemas de limpieza con limón y agua, o con ajo y agua.
  • No tome suplementos de hierro. El organismo retiene de manera natural hierro de las células cancerosas para inhibir su desarrollo.
  • Cocine solamente con ollas de vidrio y con utensilios de madera.
  • Haga ejercicio con regularidad. El cáncer es menos frecuente en las personas activas. El ejercicio también ayuda a combatir la depresión y promueve la oxigenación de los tejidos.
  • Por la posibilidad de que haya escapes de radiación, evite los hornos de microondas. No se siente cerca del televisor; siéntese por lo menos a una distancia de ocho pies. Además, evite los rayos X.
  • Evite los químicos como esprays para el cabello, compuestos para limpieza, ceras, pintura fresca y pesticidas para jardín. No utilice productos en aerosol. Muchos químicos propician la formación de radicales libres en el cuerpo, los cuales pueden conducir al cáncer. Tener contacto con sustancias químicas debilita aun más el sistema inmunológico de las personas que tienen cáncer, pues su organismo tiene que gastar energía tratando de protegerse de los químicos nocivos, en vez de invertirla en combatir la enfermedad.
  • Aleje de su vida y de su hogar todas las sustancias cancerígenas conocidas y sospechosas. Por ejemplo, muchas clases de productos, entre ellos productos para la limpieza, pinturas, pesticidas, artículos para las mascotas, autopartes, implementos para arte y artesanía, cosméticos, productos para el cuidado personal, así como también alimentos y bebidas.
  • No tome medicamentos distintos de los que le haya recetado su médico.
  • En lo posible, evite el estrés. Aprenda técnicas de relajación y de manejo del estrés para que pueda afrontar las situaciones difíciles que son inevitables en la vida.

Descripción

Cuando nuestro cuerpo ha sufrido una lesión como, por ejemplo, cuando nos hemos cortado, las células que rodean la cortadura se reproducen para reemplazar a las que han sufrido daño. Esas células “saben” detener el proceso de reproducción cuando han cumplido su tarea.

Sin embargo, en algunas ocasiones una célula empieza a reproducirse sin una razón clara. Las células “hijas” que produce forman una protuberancia. Ese es el cáncer. A veces una célula de esa protuberancia, o tumor se propaga a otra parte del cuerpo y empieza a reproducirse allí. Esas células no son receptivas a la señal normal de que debe detener su reproducción. Al fin y al cabo, ese tejido anormal afecta al funcionamiento del organismo, sus células, órganos y demás estructuras, y la persona se enferma o muere.

Nadie sabe exactamente por que algunas células se comportan de esa manera. Sin embargo, se sabe que algunos factores aumentan la probabilidad de contraer determinados tipos de cáncer. Un hecho ampliamente reconocido es que dos de las principales causas del cáncer son la dieta y los factores ambientales. La tasa de cáncer pulmonar entre las personas que tienen contacto con el humo del cigarrillo es significativamente más alta que entre las personas que no fuman.
El consumo regular de alcohol aumenta el riesgo de contraer cáncer de boca y de garganta.

Una dieta alta en grasa y baja en fibra se asocia con un riesgo mayor de contraer cáncer colorrectal, y constituye un factor de riesgo para el cáncer de seno y de la próstata.

Muchos expertos opinan que lo que tienen en común estos factores de riesgo –aparentemente tan distintos- es que aumentan la exposición del organismo a los radicales libres es un importante factor causal del crecimiento celular descontrolado que es característico del cáncer (Ver Radicales libre en la página 147).

Otros especialistas creen que factores como el humo del cigarrillo y los malos hábitos dietéticos aumentan el riesgo de contraer cáncer porque alteran el funcionamiento del sistema inmunológico. Además de responsabilizar a la dieta y a los contaminantes del medio ambiente, muchos expertos creen que hay una relación entre el cáncer y el estrés.

En el mundo se estima, que cada minuto muere una persona de cáncer. Y una de cada tres morirá de algún tipo de cáncer.

Existen más de cien variedades de cáncer. Sus causas son diferentes, producen síntomas distintos y varían en agresividad (la rapidez con la cual se reproducen). No obstante, la mayoría de los canceres corresponden a cuatro grandes categorías:

  1. Carcinomas: afectan a la piel, las membranas mucosas, las glándulas y los órganos internos.
  2. Leucemias: Son canceres del tejido productor de sangre.
  3. Sarcomas: afectan a los músculos, el tejido conectivo y los huesos.
  4. Linfomas: afectan al sistema linfático.

El programa nutricional y las recomendaciones de esta sección no solo han sido concebidos para las personas a las cuales les han diagnosticado cáncer, sino también para las que desean disminuir su probabilidad de contraer esta enfermedad. En lo posible, las vitaminas se deben administrar mediante inyección, Si usted tiene que tomar suplementos por vía oral, tómeselos todos los días con las comidas(excepto la vitamina E, que se debe tomar antes de las comidas). Utilice solamente suplementos vitamínicos naturales.