Recomendaciones

  • Mientras adquiere hábitos alimentarios más saludables, trate de seguir una dieta bien balanceada y rica en fibra.
  • No consuma azúcar en ninguna forma. Evite las comidas rápidas y los productos que contienen harina blanca. Tenga en cuenta que tras eliminar el azúcar de su dieta probablemente va a sentir síntomas de abstención, como ansiedad, depresión, fatiga, dolor de cabeza, insomnio y/o irritabilidad.

Descripción

La Bulimia nerviosa es un trastorno de la alimentación que se caracteriza por episodios en los cuales la persona consume de manera descontrolada grandes cantidades de alimentos ricos en calorías, seguidos de vómito autoinducido o uso de laxantes para “purgar” el cuerpo de los excesos cometidos durante el episodio. Todo esto se realiza en secreto. La bulimia es un grave problema médico y psicológico que se puede complicar peligrosamente. Este trastorno de la alimentación puede derivar en serios problemas de salud, como úlceras, sangrado interno, hipoglucemia, perforación estomacal, daño renal, frecuencia cardiaca errática, fin de la menstruación, pulso lento y baja presión arterial.

La causa más frecuente de la bulimia es sicológica y los episodios de comer descontroladamente, suelen asociarse con el estrés. Probablemente esta conducta es un intento del individuo bulímico por manejar sus emociones, pues le permite distraer su atención de problemas emocionales desagradables o perturbadores. No es raro que las personas bulímicas vivan obsesionadas con el ejercicio, ya que es un medio para controlar el peso.

Este trastorno afecta a muchas más mujeres que hombres, y se ve especialmente entre mujeres cuya profesión destaca la apariencia personal, como modelos, actrices y bailarinas. La obsesión con el peso también puede obedecer a factores sociales. La sociedad actual nos bombardea con mensajes que significan “ser delgado está de moda” y cuanto más delgado, mejor. Una de cada ocho niñas entre los trece y los diecinueve años, incluyendo muchísimas estudiantes universitarias, tienen algún trastorno de la alimentación.

Muchas personas bulímicas provienen de familias que las sometió a abuso físico o sexual, o en las cuales había problemas de adicción. Muchas mujeres tuvieron su primer episodio bulímico como resultado del rechazo, real o imaginario, de algún hombre. Otras son perfeccionistas, tienen altas expectativas sobre sí mismas pero baja autoestima. Particularmente cuando las necesidades emocionales básicas de la mujer no fueron satisfechas en su infancia, ella puede llegar a creer que sus problemas se resolverían si se volviera atractiva físicamente (es decir, delgada), y esta obsesión conduce a la bulimia.

Además de lo anterior, hay indicios de que en la bulimia nerviosa también intervienen factores fisiológicos. Por ejemplo, en personas con trastornos alimentarios tienen a verse desequilibrios químicos similares a los que se encuentran en personas con depresión clínica. Todas tienen altos niveles de hormona, adrenocorticotropica (ACTH), una hormona producida por la glándula pituitaria que inhibe el funcionamiento de las células T y que, por tanto, disminuye la función inmunológica. Las personas bulímicas también pueden presentar niveles reducidos del neurotransmisor serotonina, lo que contribuye a los antojos incontrolables de carbohidratos simples, precisamente lo que consumen durante sus episodios bulímicos.

A diferencia de las personas anoréxicas, cuyo problema de falta de alimentación se evidencia en algún momento, las personas bulímicas pueden ocultar su problema durante largo tiempo, incluso durante años, porque su peso suele ser normal (algunas incluso presentan sobrepeso) y sus episodios de comer descontroladamente y purgarse se llevan a cabo en secreto. Entre las señales físicas de la bulimia están hinchazón de las glándulas de la cara y el cuello, erosión del esmalte de las piezas dentales posteriores, ruptura de vasos sanguíneos en la cara, hinchazón de las glándulas salivares, lo que produce una apariencia de “especie de ardilla”, dolor de garganta constante, inflamación del esófago y hernia hiatal, toda consecuencia del vómito autoinducido. A veces es preciso extraer quirúrgicamente cucharas e implementos utilizados para inducir el vómito. Si el abuso de laxantes forma parte del cuadro, puede presentarse daño intestinal, sangrado rectal y diarrea permanente. La utilización de laxantes también arrastra y elimina del cuerpo el potasio y el sodio, lo cual produce un desequilibrio electrolítico que da por resultado deshidratación, espasmos musculares y, eventualmente, para cardiaco. Hay otros signos de bulimia, como pérdida de cabello, piel amarillenta, arrugas prematuras, mal aliento, debilidad extrema, fatiga muscular y vahídos.

Las personas bulímicas normalmente se sienten muy culpables por su conducta. Por este motivo le ocultan su problema durante años incluso a los hijos y al cónyuge. Entre las señales de que algo marcha mal están ir siempre al baño después de las comidas, desaparición inexplicable de grandes cantidades de alimentos, citas frecuentes con el odontólogo y cambios anímicos.