Recomendaciones

  • No tome líquidos antes de acostarse.
  • Evite la sal.
  • No fume y evite los ambientes donde hay humo.
  • Duerma todo lo que necesite.
  • Colóquese sobre los ojos una toallita humedecida en agua helada durante quince minutos, una o dos veces al día. También le puede dar buenos resultados aplicarse una bolsa de té húmeda o rodajas de pepino frío.

Descripción

La piel pierde parte de su elasticidad con la edad, y los músculos de los parpados pierden tonicidad, lo que se traduce en la aparición de bolsas debajo de los ojos. Además, en los párpados se acumula grasa, al igual que fluidos que ocasionan hinchazón, o edema. La hinchazón de los ojos también puede deberse a alergias y a excesivo consumo de sal. Fumar suele agravar el problema.

Existen en primer lugar, las bolsas de origen acuoso que se deben a una modificación de los parámetros de acumulación hídrica de la persona que las padece. Esta alteración orgánica provoca las antiestéticas bolsas como manifestación de la incapacidad del riñón a eliminar y drenar el exceso de líquido. En ocasiones, los responsables de las bolsas de origen acuoso son la falta de sueño, el cansancio o el exceso de alcohol y tabaco. Son, sin lugar a dudas, las más comunes.

Muy vinculado con las bolsas de ojos, se presenta la hinchazón de párpados. Esta alteración estética se debe a una deficiencia de la microcirculación linfática del contorno ocular. Puede no tener relación con las bolsas, pero se agrava con éstas. Se suele observar al despertar, después de una noche de poco sueño o después de haber dormido mucho. Durante la noche se puede acumular líquido que es fácilmente drenado por el día gracias a los múltiples parpadeos que activan la microcirculación linfática. Una buena higiene de vida, con sueño suficiente, y evitando el consumo de alcohol es la mejor prevención para evitar los párpados hinchados.

En segundo lugar, las bolsas de origen graso se producen por una acumulación de tejido adiposo bajo los ojos. Estas bolsas pueden tener su origen en multitud de causas, pero se destaca la falta de emulsión de las grasas por el hígado. Se evidencian cuando la grasa sobre la que reposa el ojo provoca unas pequeñas hernias, que presionan el tejido conectivo y que se aprecian visualmente como abultamientos localizados bajo los ojos. Estas bolsas se tratan quirúrgicamente de forma permanente.

En tercer lugar, cuando las bolsas tienen origen genético, no se puede garantizar un resultado estético permanente bajo ninguna técnica actual. La biología del paciente es la que determina su continua reaparición. Estos casos tienen difícil tratamiento estético.