Recomendaciones

  • Para proporcionar a tu piel los nutrientes que necesita haga una dieta bien balanceada, que incluya una buena variedad de frutas y vegetales, preferiblemente crudos. Consuma también granos enteros, semillas, nueces y legumbres.
  • Beba por lo menos dos litros de agua todos los días, incluso si no tiene sed, Esto ayuda a mantener hidratada la piel y a eliminar toxinas, lo cual previene la formación de arrugas.
  • Utilice aceites vegetales prensados en frío para obtener ácidos grasos. Evite las grasas saturadas y las grasas de origen animal.
  • No fume. Evite el alcohol y la cafeína. Todas estas sustancias resecan la piel y la vuelven más propensas a arrugarse. Además, el hábito de fumar implica fruncir los labios cientos de veces al día. Los pliegues que se forman al inhalar con frecuencia se transforman en arrugas a una edad relativamente temprana.
  • No importa cual sea su edad ni su tipo de piel, pretéjase del sol. Independientemente de la estación o del clima, aplíquese siempre y en todas las áreas que están expuestas al sol –particularmente la cara- un filtro antisolar con factor de protección solar de por lo menos 15. La exposición al sol es la principal causa del daño cutáneo.
  • Haga ejercicio con regularidad. Al igual que los demás órganos del cuerpo, la piel obtiene nutrientes del torrente sanguíneo. El ejercicio aumenta la circulación de la sangre hacia la piel.
  • Haga ejercicio con la cara. Siéntese y haga movimientos exagerados con la mandíbula (como si estuviéramos masticando). Estire los músculos que quedan debajo del mentón y los de la parte anterior del cuello. También es beneficioso tenderse en una tabla inclinada durante 15 minutos al día.
  • No utilice productos tonificantes a base de alcohol.
  • Présteles atención a sus expresiones faciales. Si nota que repetidamente frunce el ceño o hace cualquier gesto que pueda llegar a producirle arrugas, haga un esfuerzo consciente por evitarlo.
  • Acostúmbrese a cuidar su piel y a mantenerla bien humectada, en especial si es seca.
  • No se lave la cara con jabones ásperos ni se aplique cremas limpiadoras gruesas. Más bien, retírese la mugre y el maquillaje con aceites naturales, como aceite de aguacate. Aplíqueselo en la cara con suavidad y retíreselo con agua tibia.
  • Utilice varias veces a la semana una esponja facial para estimular la circulación y retirar las células cutáneas muertas o secas.
  • Después de limpiarse la piel, aplíquese una loción humectante, preferiblemente con la piel todavía húmeda.
  • No se aplique en el área de los ojos aceites gruesos antes de acostarse porque puede amanecer con los ojos hinchados al día siguiente.
  • Utilice pocos cosméticos y elíjalos cuidadosamente. No os comparta con nadie y reemplácelos cada tres meses.

Descripción

Las arrugas se forman cuando la piel pierde su elasticidad. Mientras la piel sea elástica, cualquier arruga o pliegue desaparece tan pronto como la persona deja de hacer la expresión que lo originó. Sin embargo, la piel que ha perdido elasticidad retiene las líneas que se forman por ejemplo al reír o al fruncir el ceño, incluso después de adoptar una expresión más natural. Con el tiempo, esas líneas se vuelven profundas y se convierten en arrugas.

Un resultado inevitable del envejecimiento es la formación de cierta cantidad de arrugas; no importa lo que hagamos para evitarlas, si vivimos lo suficiente nuestra piel se arrugará. Las primeras arrugas suelen aparecer en el delicado tejido que rodea a los ojos (las llamadas “patas de gallo”). Las áreas que se afectan a continuación son las mejillas y los labios. A medida que envejecemos, nuestra piel se va adelgazando y secando, lo cual favorece la aparición de las arrugas. Sin embargo, hay otros factores que determinan tanto la rapidez cono la extensión de las arrugas, entre ellos la dieta y la nutrición, el tono muscular, la expresión facial habitual, el estrés, el cuidado adecuado (o inadecuado) de la piel, la exposición a contaminantes ambientales, y los hábitos de vida (por ejemplo, fumar). Es probable que la herencia también intervenga en este problema.

El factor más importante de todos es la exposición al sol. Exponerse al sol no sólo reseca la piel sino que conduce a la producción de radicales libres que dañan las células cutáneas. El sol es el peor enemigo de nuestra piel. Se calcula que el 90 por ciento de lo que consideramos señales de envejecimiento son, en realidad, signos de que nos hemos expuesto demasiado al sol. Exponerse al sol en exceso no significa necesariamente asolearse o broncearse intencionalmente, alrededor del 70 por ciento del daño cutáneo causado por el sol se produce durante actividades cotidianas como conducir automóvil y caminar hacia y desde el automóvil. Los rayos ultravioleta-A (UVA), responsables del daño de la piel, están presentes durante todo el día y en todas direcciones. Peor aún, aunque los efectos del sol no se manifiesten durante muchos años, son acumulativos.