RECOMENDAMOS

  • Tomar leche y derivados siempre desnatados
  • No tomar margarinas ni mantequillas
  • Preferible hacerse tortillas de clara de huevo, evitando la yema
  • Carne de vaca magra dos veces por semana. Carnes de pollo o pavo, son más aconsejables.
  • El pescado, mejor el de mar que el de río porque en general son menos grasos
  • Verduras crudas o de hoja verde oscura, legumbres (en lugar de carne), siempre que no produzca gases intestinales
  • Cereales integrales (la fibra es muy importante)
  • Frutas crudas o cocidas, con la piel.
  • Aceites tipo oliva, girasol, soja, siempre con moderación
  • Azúcar y derivados (postres, etc) en cantidades muy moderadas (un dia a la semana)
  • Restringir la sal, no así los condimentos como laurel, albahaca, romero, perejil, pimentón, estragón, etc
  • La comida picante no es buena porque puede producir problemas de estómago, acidez, gastritis, etc
  • No bebidas alcohólicas, ni con gas. Sí a las infusiones menos el café. Tomar mucha agua.
  • Ejercicio físico diario, suave pero constante

 

Descripción

Angor pectoris o angina de pecho es una molestia o dolor que ocurre por lo que en medicina se denomina como isquemia miocárdica, también llamada isquemia cardiaca.

Esta se produce cuando las demandas de oxígeno miocárdicas (es decir del músculo cardíaco), superan al aporte, lo que conlleva una deficiencia de sangre y oxígeno en el miocardio.

Suele tener por causa una obstrucción (arterioesclerosis) o un espasmo de las arterias coronarias, si bien pueden intervenir otras causas como la hipoxia. La angina de pecho debe tratarse a tiempo y con sus cuidados.

Los síntomas son:

  • molestia o dolor opresivo o quemante, situado en la parte anterior del tórax, en la región retroesternal,
  • que puede irradiarse a uno o ambos hombros, al cuello y a la mandíbula, garganta, brazo izquierdo o derecho, muñeca, la boca del estómago o la espalda.
  • el dolor es medianamente intenso,
  • dura entre 1 y 5 minutos y se mantiene uniforme en el paroxismo.
  • en pacientes ancianos o diabéticos, puede cursar sin dolor, solo con sensación de opresión o de ahogo.

Es característico de la angina de pecho la aparición del dolor luego de algunos minutos de actividad física, siendo constante en los sucesivos episodios de dolor. La ubicación, irradiación e intensidad del dolor también es constante en la misma persona.

No obstante, existe lo que se llama “angor atípico”, que comprende una serie de variantes de la forma habitual, pudiendo presentar dolor abdominal (similar a la acidez estomacal), pesadez en los miembros superiores, sensación de falta de aire, entre otros síntomas. Puede también acompañarse de dificultad respiratoria, vómitos y náusea.

De acuerdo al comportamiento de la placa de ateroma, la afección pasa por diversos estados, a saber:

  • Angor de reciente comienzo. Entendiendo como tal a la que ha aparecido en los últimos 30 días. Se corresponde con el crecimiento de una placa de ateroma que ha obstruido alrededor del 50% de la luz arterial.
  •  Angina estable. Es aquella que apareció hace más de 30 días y no ha tenido cambios en su evolución.

De acuerdo al esfuerzo que sea posible realizar sin desencadenar la aparición del angor, se distinguen cuatro grados:

I) El dolor aparece ante esfuerzos extraordinarios, no limitando la actividad física habitual.

II) El dolor aparece ante esfuerzos moderados y limita levemente la actividad cotidiana.

III) El dolor aparece ante pequeños esfuerzos y limita severamente la actividad cotidiana.

IV) El dolor aparece ante esfuerzos mínimos y ocasionalmente en reposo, con severa limitación de la actividad cotidiana

• Angina inestable. Es aquella que ha variado su patrón habitual, haciéndose más frecuente o apareciendo con esfuerzos menores. Generalmente se produce como manifestación de un accidente de placa, es decir que la placa de ateroma se ulceró o se rompió, vertiendo su contenido en la luz de la arteria comprometida o desencadenando la formación de un trombo por el estímulo a la agregación plaquetaria. Su evolución habitual es hacia el infarto agudo de miocardio si no es prontamente tratada.

El diagnóstico debe realizarlo un equipo médico preparado para ello y se basa en tres pilares básicos:

  1. Clínico: el examen físico y la anamnesis del médico para valorar las características del dolor y hallazgos de gravedad que pudieran estar complicando el cuadro coronario.
  2. Laboratorio: existen diferentes enzimas en sangre que se elevan al producirse la muerte celular (necrosis) de las células miocárdicas, la creatín-fosfokinasa o CPK, su fracción más específica CKMB, y la troponina T e I. Estos análisis de laboratorio son fundamentales para el diagnóstico, la estratificación del riesgo, el tratamiento y seguimiento.
  3. Electrocardiograma: es básico para el diagnóstico y da idea de la gravedad y la localización de la isquemia, debe ser evaluado por alguien avezado

 

Los objetivos principales en el tratamiento de la angina de pecho son:

El alivio de los síntomas,

La disminución en el progreso de la enfermedad y

La reducción del riesgo de futuros trastornos como el infarto agudo de miocardio y la muerte súbita cardiaca.

En teoría, el desbalance entre el aporte de oxígeno y la demanda del miocardio pudiera verse corregido al disminuir la demanda o al aumentar el aporte, es decir, aumentar el flujo sanguíneo por las arterias coronarias.

 

Los tres medicamentos usados para tratar la angina, son

  • los bloqueadores de los canales de calcio,
  • los nitratos orgánicos y
  • los beta bloqueantes

Todos ellos disminuyen los requerimientos de oxígeno por el miocardio al disminuir los determinantes de la demanda de oxígeno, como son la frecuencia cardíaca, el volumen ventricular, la presión sanguínea y la contractilidad del miocardio.

También existe un tratamiento no invasivo llamado Contrapulsación externa, o ECP, que permite aliviar la angina, mejora la tolerancia a la actividad física y disminuye el grado de isquemia y enfermedad cardíaca.

Consiste en una terapia realizada por un aparato neumático que crea un aumento de presión en las venas y arterias de las piernas durante la diástole, incrementando así el flujo de sangre oxigenada hacia el músculo cardíaco isquémico.

 

Medicamentos usados

Una aspirina (75 mg a 100 mg) cada día (siempre con autorización de su médicos) ha demostrado ser beneficiosa en pacientes con angina estable quienes no tienen contraindicaciones de uso.

Los beta bloqueantes, como el carvedilol, propranolol y el atenolol han demostrado su eficacia en reducir la morbilidad, es decir, menos síntomas y discapacidades, así como la tasa bruta de mortalidad o la extensión de la vida del paciente afectado.

Los medicamentos derivados de la nitroglicerina se usan para el alivio sintomático de la angina.

Los bloqueantes de los canales de calcio, como la nifedipina, amlodipina, mononitrato de isosorbide y el nicorandil son vasodilatadores comúnmente usados en la angina estable crónica.

Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina son vasodilatadores que también traen beneficios sintomáticos.

Las estatinas son los modificadores lipídicos y del colesterol más frecuentemente usados para estabilizar la placa ateromatosa arterial.