Recomendaciones

  • Disuelva media cucharadita de sal en una taza de agua caliente y haga gargarismos tres veces al día para reducir la inflamación, aliviar el dolor y controlar la secreción.
  • No fume y evite los ambientes donde hay humo de cigarrillo, pues irrita la garganta.
  • Los gargarismos con un vial de própolis disuelto en un vaso de agua con zumo de limón bien caliente son muy eficaces por su poder desinfectante natural.
  • Las plantas balsámicas para hacer gargarismos o tomar en infusión son la lobelia, drosera, glindelia, llantén y eucalipto.
  • Contra la afonía va bien las infusiones de malva y el oligoelemento bismuto indicado específicamente.
  • Para suavizar la garganta endulza las infusiones con miel.
  • Si el dolor de garganta no cede en el curso de dos semanas, consulte con un médico para determinar su causa.
  • Si el médico le prescribe antibióticos para amigdalitis bacteriana, tome yogur y algún suplemento de acidophilus para reemplazar las bacterias “amigables”. Sin embargo, el acidophilus y el antibiótico no se deben tomar al mismo tiempo.
  • Come mucha fruta y verdura de la estación, primando a los productos ricos en vitamina C.
  • Incluye en la dieta carbohidratos como arroz y pasta, pero sobre todo muchas sopas calientes (es eficaz la sopa de cebolla).
  • Descanse y tome abundantes líquidos.

Además

Con el fin de evitar o atenuar los efectos secundarios, las posibles recaídas y la repetición del cuadro infeccioso, es conveniente tomar durante tres-seis meses:

  • Equinácea: refuerza las defensas estimulando la producción de linfocitos.
  • Ajo y cebolla: tienen una excelente acción antiséptica pulmonar con propiedades expectorantes muy interesantes.
  • Uña de gato: además de estimular las defensas es una buena antiinflamatoria.
  • Própolis: es un excelente desinfectante natural de las mucosas.
  • Polen: rico en sales minerales y vitaminas del grupo B, de preciosas propiedades inmunoestimulantes.
  • Vitamina C: alivia los síntomas del resfriado y hace más rápida la recuperación. También es útil como cura preventiva (naranja, limón, kiwi, col, zanahoria, cebolla).
  • Vitamina B6: tiene una acción directa sobre el sistema inmunitario, estimulando la producción de linfocitos T (cereales, pan integral, espinacas, guisantes, plátanos…).
  • Hierro: debido a que la anemia ferropénica favorece la infección de las vías respiratorias superiores producido por un déficit funcional de la inmunidad (frutos secos, yema de huevo, carnes rojas, alubias, avena).
  • Zinc: es el más indicado para tratar las infecciones del frío y elevar las defensas (germen de trigo, levadura de cerveza, semillas de calabaza, carne).

Descripción

Amigdalitis significa inflamación de las amígdalas, pequeños órganos compuestos de tejido linfático que se encuentran a ambos lados de la entrada de la garganta. Aunque las bacterias –generalmente estreptococos- son la causa más común de la inflamación, también puede ser producida por infección viral. Entre los síntomas están: dolor de garganta, dificultad para deglutir o tragar los alimentos, ronquera, tos, y enrojecimiento, dolor e inflamación de las amígdalas. También puede presentarse dolor de cabeza, dolor de oído, fiebre con escalofrío, nauseas y vómito, secreción y obstrucción nasales, e hipertrofia de los nódulos linfáticos de todo el cuerpo.

Este trastorno es mucho más común en los niños, pero se puede presentar a cualquier edad. En los adultos puede indicar que la resistencia del organismo a las enfermedades está mas baja de lo normal. Una dieta mas balanceada, alta en carbohidratos refinados y baja en proteínas y otros nutrientes puede predisponer a la amigdalitis. Algunas personas presentan ataques repetidos de amigdalitis que pueden convertirse en una enfermedad crónica. En general cuanto más se repiten los ataques, tanto más difícil es curar el problema. Cada vez que se inflaman las amígdalas se acumula tejido cicatricial en ellas.